Discusiones de pareja en verano

Según datos del Instituto de Política Familiar, una de cada tres parejas rompe su relación al acabar la época estival.

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Acostumbrados a llevar un ritmo de vida diferente al vacacional, en el que se comparten muchas menos horas con la pareja, nos saturamos cuando en verano pasamos las 24 horas del día con él o ella. El roce hace el cariño pero también provoca discusiones de pareja. Tener paciencia y empatía ayuda a superar estos baches.

¿Cómo evitar las discusiones de pareja durante las vacaciones?

Para evitar el distanciamiento en estos días, se pueden seguir distintas pautas:

  1. Habla con tu pareja. La comunicación es muy importante y, a veces, es necesario planear las vacaciones anticipando la posibilidad de que puedan surgir conflictos entre vosotros y de manera consensuada. En ocasiones se puede cambiar el destino vacacional al que estáis acostumbrados a ir todos los años. Añadir una dosis de novedad en vuestras vidas, hace que las actitudes cambien, algo primordial para conseguir una relación sana y equilibrada.
  2.  Volved a descubriros. Las personas, con el tiempo cambiamos. Seguramente el jovencito o la jovencita de los que os enamorasteis ya no sean exactamente iguales a como solían ser. Por ello, compartir vuestros nuevos intereses ayudará a incrementar la confianza y el conocimiento mutuo personal que evitara hacer determinadas cosas que podrían sentar mal a nuestra pareja.
  3. La intimidad es muy importante. Aprovechad el tiempo libre que brinda las vacaciones y reservar ratitos para vosotros solos, sin más compañía, en los que podáis disfrutar de una intimidad sana de pareja.
  4. Diálogo y tolerancia. Para acercar los gustos, repartir el tiempo y las cargas de la casa es necesario hablar, entenderse y poner voluntad. Hay  que estar dispuesto a ser flexible, daros libertad mutua, ser generosos y simplificar los problemas.
  5. Es importante tener también momentos de intimidad individual, es decir, poder desarrollar tus hobbies sin necesidad de que siempre esté al lado tu pareja. Así tendrás tu espacio, y las ganas de compartir cosas con tu compañero aumentarán en tanto en cuanto paséis menos tiempo juntos.
  6. Finalmente, idealizar las vacaciones nos hace pasar malos tragos. Crear altas expectativas y esfuerzos en construir unas vacaciones 10, provoca que, cuando no son todo lo perfectas que deseáramos, carguemos nuestro malestar con la persona que más a mano tenemos, que  en este caso, es nuestra pareja. Hay que tener una actitud positiva y sacar lo bueno de todas aquellas situaciones que no son tan bonitas como quisiéramos.