Aprender a abrir la mente y ser más flexibles

Tener una mente abierta implica tolerancia, flexibilidad, interés por el mundo que nos rodea, amoldarse a las nuevas situaciones y poseer la capacidad de aceptación y adaptación a los cambios. Es una actitud fundamental para el propio bienestar, para el cultivo de relaciones positivas y para lograr nuevos objetivos.

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Abrir la mente es fundamental para tener una actitud positiva ante la vida. Te enseñamos trucos para lograrlo.

¿Cómo podemos ser más flexibles?

Estas son algunas de las propuestas para promover esta actitud de mente abierta y ser más flexibles:

  • Escuchar, poner atención e interés genuino en lo que sucede a nuestro alrededor y en lo que los demás nos cuentan.
  • Saber que más allá de nuestro punto de vista, existen otros muchos muy diferentes, que no significa que sean erróneos y que incluso pueden llegar a ser complementarios con el nuestro. Es importante cultivar la tolerancia y el respeto por los que no piensan como uno mismo.  En este sentido, es importante aceptar y agradecer consejos y sugerencias de los demás.
  • Hacer cosas diferentes. Es aconsejable atreverse de vez en cuando a salirse de la norma, la costumbre o los hábitos sin miedo a la opinión de los demás; es decir, salir de la denominada zona de confort.
  • Buscar nuevas experiencias, superando el miedo inicial. Para ello, es fundamental conectar con la parte estimulante que éstas suponen y tener en cuenta que detrás de estas nuevas experiencias pueden aparecer a la vez nuevas oportunidades.
  • Ser conscientes de si las actividades que nos ocupan la mayor parte del día las realizamos para cumplir expectativas ajenas o si realmente deseamos y queremos hacerlas. Es importante valorar si sabemos negarnos a posibles peticiones de los demás y poner límites, y si somos capaces de pedir ayuda o nos sentimos cómodos delegando.
  • Vigilar el nivel de perfeccionismo y autoexigencia. Debemos detectar si estamos cultivando un excesivo orden y rutina en nuestra dinámica diaria, con obligaciones y deberes autoimpuestos.
  • Aceptar los cambios, las sorpresas y la improvisación, lo que no necesariamente significa que nos guste todo lo que acontece. Seguramente nos sorprenderíamos ante la cantidad de veces en las que podríamos realizar algo que ni siquiera imaginábamos o de lo que no nos creíamos capaces.
  • Practicar meditación, dedicar momentos a pensar objetivamente y con mayor perspectiva lo que nos está sucediendo.

En general, la flexibilidad y la capacidad de adaptación nos convierten en personas más evolucionadas, maduras y completas.


 

Elena Mató - Especialista en Psicología Clínica - Psicóloga consultora de Advance Medical