Tabaco y deporte, ¿mala combinación?

Juntar tabaco con deporte no es una gran idea. Descubre que hacer deporte tras fumar no contrarresta los efectos negativos del tabaco.

Tabaco y deporte

Unir tabaco y deporte parecen términos absolutamente contradictorios. Está fehacientemente demostrado que el tabaco es perjudicial para la salud, como lo avalan numerosos estudios científicos, así como también hay evidencia de los beneficios del deporte sobre la salud, especialmente a nivel cardiovascular.

La realidad es que muchas personas continúan fumando y practican deporte, con la falsa creencia de que los efectos nocivos del fumar quedarían contrarrestados con la práctica deportiva. Sin embargo, en fumadores que practican ejercicio se ha visto -en diversos estudios- un daño similar al que se observa en fumadores que no practican deporte. La única diferencia radica en que los deportistas o los que practican ejercicio de forma habitual tienen una mejor forma física que los fumadores sedentarios. Sin embargo, a medida que el daño por tabaco progresa, las condiciones físicas pasan a ser similares ente los fumadores sedentarios y los fumadores deportistas.

Más efectos negativos

Entre otros efectos adversos sobre la salud, el tabaco ejerce un efecto sobre el sistema cardiovascular y el aparato respiratorio, los cuales, dada su participación en el ejercicio es especialmente relevante.

El tabaco es uno de los principales factores de riesgo de los problemas cardiovasculares por el efecto que causa sobre la pared arterial, lo que comporta un mal riego sanguíneo y la aparición de coágulos sanguíneos. El papel nocivo de la nicotina es fundamental pues provoca un aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca. Por otro lado, el monóxido de carbono actúa de forma negativa sobre la circulación sanguínea dificultándola, estrechando los vasos y aumentando el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. 

El tabaquismo también está implicado en el desarrollo de enfermedades respiratorias graves, de hecho, es la causa directa. Es responsable del 80% de los casos de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).  La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica muy frecuente en la población adulta y se produce por las lesiones provocadas en el árbol respiratorio por la inhalación de una sustancia tóxica, generalmente el tabaco. El tabaco provoca el engrosamiento de los bronquios, la destrucción de los alveolos y el aumento en la producción de moco, todo ello conlleva una obstrucción al flujo aéreo y una dificultad para respirar. También el tabaco es un agravante del asma.

Cómo perjudica fumar en la práctica deportiva

Los efectos nocivos del tabaco se traducen en la práctica deportiva en:

  • Disminución de la capacidad de la sangre (en concreto de la hemoglobina) de transportar y conseguir oxígeno, imprescindible cuando realizamos ejercicio que es cuando la demanda aumenta por el corazón y los músculos.
  • Aumento la frecuencia cardíaca, con lo cual, el corazón se ve sometido a un trabajo extra, por el tabaco y por el ejercicio. También en reposo aumenta la frecuencia, lo que a la larga puede ocasionar problemas cardíacos.
  • El cuerpo para suplir los efectos del cigarrillo “sobre exige” la capacidad del corazón, lo que supone un claro riesgo de enfermedad cardíaca (como infarto de miocardio).
  • Disminución clara de la resistencia del deportista al mermar la capacidad de los pulmones para oxigenar.
  • El aumento tanto de la frecuencia cardiaca como de la presión arterial de forma mantenida, especialmente de la segunda facilita el endurecimiento de las arterias (aterioesclerosis), lo que a su vez se traduce en problemas cardiovasculares graves a largo plazo como embolias.
  • El desarrollo de la musculatura también está relacionado con el hábito tabáquico, dificulta la potenciación de la musculatura y el tono muscular, así como pérdida de masa muscular.

 Todas estas alteraciones conllevan un mayor riesgo para la salud a la hora de realizar deporte, además de un mayor esfuerzo, menor rendimiento y mayor dificultad para el deportista. La única forma de suplir estos efectos no deseables es con el abandono del tabaquismo.

Los beneficios de abandonar el tabaco se notan rápidamente:

  • A los 20-30 minutos: se constata una disminución de la presión arterial.
  • A las 12 horas: se normalizan los niveles de monóxido de carbono en sangre.
  • Entre dos semanas y tres meses: mejoría de la circulación y de la función pulmonar.
  • A partir del año disminuye el riesgo de problemas coronarios y a partir de los cinco años del desarrollo de tumores.

En conclusión, el consumo de tabaco produce un efecto negativo sobre el rendimiento físico en fumadores que hacen ejercicio y provoca daños a la salud de manera similar que a los fumadores sedentarios. No hay beneficio adicional en fumadores deportistas. El tabaco es perjudicial, tanto para los que practican deporte como para los que no lo realizan. Sus efectos negativos se mantienen y se manifiestan a pesar del ejercicio.

 

Dra. Eva Ormaechea – Especialista en Medicina Intensiva - Médico consultor de Advance Medical

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