Lesiones que afectan a los ligamentos

Las principales lesiones que afectan a los ligamentos están relacionadas con los traumatismos, sobre todo, deportivos. ¿Cómo actuar frente a este tipo de lesión?

lesiones en los ligamentos

Rotura de ligamentos

Los ligamentos son unas estructuras que tienen la función de estabilizar la articulación y limitar biomecánicamente sus movimientos. Permiten y facilitan el movimiento dentro de las direcciones anatómicas naturales, mientras que restringen aquellos movimientos que son anatómicamente anormales, tratando de impedir lesiones como luxaciones o subluxaciones que afectan a la estabilidad articular.

Los ligamentos están compuestos por tejido conjuntivo sólido y elástico. Su trayecto va de hueso a hueso, de forma que conecta los diferentes huesos que constituyen la articulación. Debemos diferenciarlos de los tendones o estructuras de tejido conectivo denso no especializado cuyo trayecto va de músculo a hueso permitiendo que el músculo transmita la fuerza de contracción al hueso durante el movimiento.

Principales lesiones de ligamentos

Las lesiones más frecuentes de los ligamentos son los esguinces producidos por la elongación del tejido ligamentoso con motivo de una entorsis o giro forzado, en la mayoría de los casos. Existen tres grados de esguinces en función de la magnitud de la lesión: esguinces grado I o leve (por elongación o distensión de las fibras), esguinces grado II (supondrían una rotura parcial del ligamento) y esguinces grado III (implican rotura ligamentosa. Pueden tratarse de forma quirúrgica u ortopédica en función del perfil del paciente). La rotura de un ligamento supondrá la pérdida de la estabilidad articular y, por tanto, la inestabilidad de la articulación con limitación funcional desde el punto de vista mecánico.

Las lesiones ligamentosas más frecuentes suelen darse en las extremidades inferiores, concretamente en la rodilla y en el tobillo. En el caso de la rodilla pueden lesionarse los ligamentos laterales (interno o externo) o bien los cruzados (anterior o posterior). Los síntomas que se presentarán van a depender del ligamento lesionado, pero, en la mayoría de los casos, aparecerá dolor, tumefacción e impotencia funcional. Si la lesión ligamentosa es de grado III la inestabilidad articular será muy llamativa.

En el caso del tobillo los ligamentos más frecuentemente lesionados son el ligamento lateral interno y el ligamento lateral externo (mucho más frecuente). Si es un esguince leve será suficiente una inmovilización estabilizadora con vendaje funcional con o sin taping que permite cierta movilidad, pero limita los movimientos del ligamento lesionado. En caso de esguinces grado II o III se opta por una inmovilización en fase aguda con un vendaje compresivo y posteriormente se revalora la estabilidad articular. Para confirmar una rotura de ligamentos suele solicitarse una resonancia.

Cómo actuar frente a las lesiones de ligamentos

Es importante recordar que en el momento lesional debe aplicarse frío local para controlar el proceso inflamatorio agudo. Cuando el ligamento se ha reparado, ya sea de forma quirúrgica (artroscopia) u ortopédica (yeso, vendaje compresivo o funcional) suele indicarse un tratamiento rehabilitador para recuperar el arco de movilidad completo de la articulación afecta.

Mencionaremos otro tipo de lesiones que afectan a los ligamentos, nos referimos a las luxaciones y subluxaciones. En estos casos el traumatismo ocasiona un desplazamiento brusco de las superficies articulares de forma que uno de los huesos que la componen pierde su ubicación original quedando posicionado de forma patológica e impidiendo la movilidad absoluta de dicha articulación. Los síntomas son llamativos, encontrándonos una articulación deformada y asimétrica respecto a la contralateral y con imposibilidad de movimiento. Puede aparecer, incluso, sensación de parestesias u hormigueos por afectación nerviosa. A pesar de que el diagnóstico es evidente, es conveniente realizar una radiografía antes de realizar la reducción para recolocar el hueso luxado. De esta manera, podremos descartar una posible fractura y conoceremos la posición ósea del hueso luxado. Este tipo de lesión es mucho más frecuente en el hombro (sobre todo en deportes de contacto como rugby) y en las articulaciones de los dedos de la mano (sobre todo en jugadores de baloncesto).

Como habrás supuesto el mecanismo lesional de una luxación implica una distensión de los ligamentos articulares que pueden llegar a romperse. Por ello, tras el tratamiento agudo de la luxación (consistente en la reducción ortopédica) se procede a la colocación de un vendaje inmovilizador y la realización de una radiografía de control para asegurarnos de que el hueso se ha recolocado en su posición original. En las visitas posteriores controlaremos la estabilidad articular. En caso necesario se realiza una resonancia magnética para estudiar la posible lesión en las estructuras ligamentosas.

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En el caso de subluxación el hueso sale parcialmente de su ubicación original y actuamos de manera muy similar.

Existen otras lesiones que pueden aparecer en grandes articulaciones sometidas a un traumatismo de alto impacto en el que pueden lesionarse ligamentos, meniscos e incluso huesos, lesiones que pueden acabar con la carrera profesional de deportistas de élite.

 

Árticulo de Ana García

Licenciada en Medicina y Cirugía

Especialista en Medicina de Familia, Medicina Deportiva y Medicina del Trabajo.

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