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Qué es el flato y cómo evitarlo

Seguro que has sentido un dolor abdominal transitorio, llamado flato, al hacer ejercicio. Sobre todo aparece flato al correr, nadar o yendo en bici. ¿A qué se debe?

flato

El coloquialmente conocido como flato es una dolencia de origen multifactorial, con entidad y sintomatología propias, fácilmente identificada y clínicamente diagnosticada, que consiste en la aparición de un Dolor Abdominal Transitorio (DAT) que tiene lugar durante la práctica del ejercicio físico, siendo una molestia común en aquellos que practican deporte y pudiendo influir negativamente, limitando, incluso, el rendimiento final del deportista.

Puede entenderse como un cuadro clínico cuya aparición depende en gran medida de dos factores fundamentales: las características individuales del deportista y las condiciones en que se practica el deporte/ejercicio. Más concretamente, es un “dolor agudo y punzante, localizado en el área abdominal, generalmente en los laterales, asociado a la realización de movimientos repetitivos del torso y cuya sintomatología puede aumentar durante el estado postprandial (después de la ingesta)”.


LA EDAD INFLUYE EN EL FLATO

Se ha confirmado que el riesgo de presentar un episodio de flato no guarda relación ninguna con el sexo del deportista ni con el IMC (índice de masa corporal, que define el normopeso, el sobrepeso y la obesidad), pero sí con la edad (a mayor edad, menor riesgo de padecerlo).


La sentadilla o “squat” es un ejercicio catalogado (dentro del ámbito del fitness) como básico y fundamental en nuestras rutinas de entrenamiento debido al gran número de músculos que usamos durante su ejecución y por tanto los beneficios que esta repercute.

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Causas del flato

Se debe decir que, en la actualidad, el flato carece de una explicación plausible definitiva. Existen pocos estudios científicos realizados con la finalidad de evaluar sus causas.

En los últimos tiempos, diferentes hipótesis basadas en numerosos conceptos han tratado de ofrecer una respuesta a la aparición de este fenómeno tan molesto, en muchas ocasiones de forma incluso escasamente científica, pero la verdad es que ninguna lo ha conseguido hasta la fecha, de una forma completa. Se ha barajado la influencia de asuntos tan dispares e inconexos tales como el tipo de deporte practicado, la ingesta de alimentos-líquidos previa al ejercicio, la tipología del deportista, la realización de movimientos principalmente torácicos, la localización de aparición del dolor abdominal, entre muchos otros.

¿Por qué se produce el flato?

  • Tipología del deportista: partiendo de la base de que no todas las personas que practican ejercicio presentan episodios de dolor abdominal transitorio con la misma frecuencia e intensidad, se han encontrado evidencias entre la posibilidad de aparición del flato y la ortoestática postural. Se observó que las personas con marcada actitud postural cifótica (“con chepa en la espalda”) eran claramente más susceptibles de padecer flato. Asimismo, excesiva rigidez e hipertonía de la musculatura estabilizadora de la columna cervical podrían explicar la aparición del dolor a nivel subdiafragmático característico del flato.
  • Isquemia diafragmática: el ejercicio físico exige un mayor aporte sanguíneo a la musculatura involucrada en el mismo, provocándose una reducción secundaria a los músculos no primordiales, y dando lugar a una isquemia (“ahogo”) en músculos como el diafragma, que acabaría provocando el dolor abdominal transitorio. En contra de esta teoría, se concreta que el DAT no está directamente relacionado con la intensidad del esfuerzo realizado y, sorprendentemente, no hay datos que evidencien la aparición de flato en prácticas donde la mecánica respiratoria se ve enormemente comprometida, por lo que no parece que este factor tenga un claro papel en el origen de la afección.
  • Estado postprandial: la única de las hipótesis que cuenta con el total consenso sobre la aparición del dolor abdominal transitorio es la influencia que tiene la ingesta de sólidos y líquidos antes o durante la práctica deportiva. Las bebidas hipertónicas con altas concentraciones de carbohidratos son las más susceptibles de desencadenarlo.
  • Tipo de deporte practicado/tensión ligamentosa subdiafragmática/realización de movimientos torácicos: dicha teoría especula con la posibilidad de que algunos de los ligamentos que se extienden desde el diafragma hasta la zona abdominal y que soportan el peso de las vísceras sufrirían un aumento de tensión por los movimientos y vibraciones a los que la caja torácica se ve sometida, lo que se traduciría en una irritación y finalmente en la aparición del dolor abdominal transitorio. Se observa que el flato se presenta con gran frecuencia en aquellos deportes en los que predominan los movimientos del torso, sobre todo en aquellos que implican traslación vertical: la natación parece ser el deporte en el que se dan más episodios, seguido por el flato al correr, la equitación, baloncesto, boxeo o ciclismo.

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Cómo evitar el flato?

Debido a esta falta de respuestas en las hipótesis planteadas, no se conocen soluciones claramente identificables y eficaces para evitar su aparición, aliviar su sintomatología o favorecer su eliminación.

De todos modos, se aplican diversas estrategias que parecen tener cierta eficacia a la hora de aliviar los síntomas e incluso prevenir su aparición:

  • Modificación del patrón respiratorio, realizando respiraciones profundas o empleando la respiración abdominal.
  • Movilización de la zona abdominal, realizando flexiones profundas del tronco y aplicando prensión manual sobre la zona dolorida.
  • Tratar de incrementar la tensión de la musculatura abdominal mediante contracciones máximas voluntarias.
  • Control dietético durante la práctica de ejercicio.
  • Fisioterapia en aquellos casos en los que se sospeche tanto alteración de la ortoestática postural como excesiva tonicidad muscular de la musculatura vertebral y/o abdominal.

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