Qué es la inmunidad celular y cómo contribuye a protegernos frente a una reinfección por coronavirus

La inmunidad celular es la respuesta de nuestro sistema inmunitario mediada por los linfocitos T. Las vacunas que están ensayándose buscan generar tanto respuesta celular como humoral.

Inmunidad celular

En Maldita Ciencia ya os hemos contado cómo el organismo fabrica los anticuerpos y hasta qué punto nos protegerían frente a una posible reinfección. Pero esta no es la única respuesta inmune generada por nuestro cuerpo frente al SARS-CoV-2. También está la inmunidad celular, con la cual, un tipo de células del sistema inmunitario (los linfocitos) destruyen las células del cuerpo que han sido infectadas por el virus. ¿Qué diferencia a esta respuesta de la de los anticuerpos? ¿Nos protegería frente a una posible reinfección? ¿Cuánto dura? Os lo explicamos.

¿En qué se diferencian la inmunidad celular de la humoral?

José Antonio Navarro-Alonso, pediatra y miembro del Comité Editorial de la Asociación Española de Vacunología, explica a Maldita Ciencia que la inmunidad celular es uno de los dos brazos de la respuesta inmune. El otro es la inmunidad humoral.

Para entender en qué consisten ambas respuestas conviene explicar antes la labor de los linfocitos, que son un tipo de glóbulos blancos que forman parte del sistema inmunitario. Hay dos tipos principales, como describe el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos: los B y los T.

Los B elaboran los anticuerpos para luchar contra bacterias, virus y toxinas. En Maldita Ciencia ya os hemos hablado de ellos y de cómo el organismo fabrica los anticuerpos. Los linfocitos T destruyen las propias células del cuerpo que han sido infectadas por un virus o que se han vuelto cancerosas.

Ahora pasamos a explicar los dos tipos de respuesta de nuestro organismo. Mientras que la respuesta humoral es la que está mediada por los anticuerpos (elaborados por los linfocitos B), la inmunidad celular es la respuesta de nuestro sistema inmunitario mediada por los linfocitos T. Las vacunas que están ensayándose buscan generar tanto respuesta celular como humoral.

Margarita del Val, viróloga e inmunóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuenta a Maldita Ciencia que la inmunidad celular se refiere fundamentalmente a un tipo de linfocitos T: los citotóxicos antivirales, que “destruyen solo a las células infectadas y no a las células sanas vecinas”.

“Así evitan que en ellas se produzcan millones de virus nuevos y contribuyen a parar la extensión de la infección en cada persona y a reducir la capacidad de que esta persona contagie a otras”, indica. Y añade que también hay linfocitos T colaboradores específicos del virus que son relevantes porque indirectamente ayudan a todos los demás componentes especializados del sistema inmunitario.

La mayoría de pacientes de COVID-19 generan ambas respuestas

Hay diferentes estudios que muestran que pacientes contagiados por SARS-CoV-2 desarrollan una respuesta inmune celularLa mayoría de pacientes generan tanto inmunidad humoral como celular, según Navarro-Alonso. Sin embargo, hay algunos casos en los que el organismo solo desarrolla inmunidad celular y no genera anticuerpos.

Jorge Carrillo, vocal de la Sociedad Española de Inmunología e investigador en IrsiCaixa, indica a Maldita Ciencia que en pocos casos se genera solo la respuesta celular y que encontrar una respuesta humoral sin respuesta celular es muy difícil. No se sabe muy bien por qué hay personas que no generan anticuerpos pero sí inmunidad celular. Según Carrillo, es posible que para que se generen anticuerpos necesites más cantidad de antígeno  (sustancia no reconocida por el sistema inmunitario) que para la respuesta celular.

¿Cómo se genera exactamente la inmunidad celular? ¿Qué es lo que ocurre en el cuerpo de una persona contagiada? Del Val explica que hay unas células en las zonas de entrada de infecciones al organismo, como la piel y la mucosa, que son las células dendríticas: “Son profesionales en dar la alerta temprana. Captan al virus según entra, lo disecan y se lo presentan en fragmentos a los linfocitos T jóvenes sin experiencia que están continuamente dando vueltas por el organismo en la sangre”.

Así los linfocitos T que pueden ser antivirales “se activan por primera vez y se empiezan a multiplicar”. “Unos irán a primera línea, a destruir células infectadas y otros se especializarán en células de élite de memoria que serán mucho más eficaces en enfrentarse a una segunda infección posterior ya con experiencia, contribuyendo a protegernos”, añade.

Una de las grandes preguntas es hasta qué punto protege la inmunidad celular de volver a contagiarse. Para Del Val, la protección “es una labor de equipo, de varios componentes del sistema inmunitario. “Junto con los anticuerpos y otros mecanismos de la respuesta inmunitaria, la inmunidad celular también contribuye a la protección frente a una reinfección. Es todavía desconocido en qué grado lo hace cada componente inmune”, afirma.

Medir la inmunidad celular requiere cultivar células en laboratorio y técnicas complejas

¿Cómo se detectan la inmunidad humoral y la celular? María Luisa Gil Herrero, profesora del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universidad de Valencia, cuenta a Maldita Ciencia que la inmunidad humoral se puede detectar midiendo anticuerpos en sangre. En la actualidad, se está haciendo por técnicas “relativamente sencillas” como los test rápidos.

“Medir la respuesta celular es más complicado ya que requiere cultivar células en laboratorio y el uso de técnicas más sofisticadas que no están puestas a punto para un diagnóstico clínico rápido”, afirma Gil, que además forma parte de la Sociedad Española de Microbiología.

Por ejemplo, Carrillo indica que uno de los métodos para evaluar la inmunidad celular consiste en estimular las células con péptidos (aminoácidos unidos por enlaces químicos) específicos de forma que cuando haya células específicas para el péptido se activen y expresen o segregen ciertas proteínas que permitan su identificación.

Como detectar esta inmunidad “es más complejo y más caro”, según Del Val, solo se está haciendo en población poco representativa de los pacientes, no con fines diagnósticos y solo por inmunólogos especializados.

Inmunidad celular en sangre de pacientes recogida antes de la pandemia

Un estudio analizó la sangre de voluntarios sanos antes de la pandemia (recogida entre marzo de 2015 y marzo de 2018). Aproximadamente la mitad poseía un repertorio de células T reactivas al SARS-CoV-2. Los investigadores indican que podría deberse a las exposiciones previas otros tipos de coronavirus y mostraría una reacción cruzada frente al virus de la COVID-19.

Aún hacen falta más investigaciones para sacar conclusiones al respecto. Pero, de confirmarse estos resultados, podrían ayudar a explicar la variabilidad de los síntomas entre personas con factores similares de riesgo. O a entender por qué los niños (que pueden tener resfriados más frecuentemente) tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud.

Además, existen muchas preguntas sin responder sobre la inmunidad (tanto celular como humoral). Por ejemplo, en palabras de Del Val, es todavía desconocido cuánto duran y en qué grado contribuyen a la protección frente a una infección cada uno de estos dos grandes componentes de la respuesta inmunitaria. También cómo inducir cada respuesta óptimamente con las vacunas actuales, qué niveles de cada respuesta son los mínimos para contribuir de una manera significativa a protegernos o incluso si alguno de estos componentes puede contribuir a agravar la enfermedad por una mala función.

“Menos bulos, más rigor científico” es un proyecto de DKV Salud con contenido editorial de Maldita.es.

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