El peligro del miedo a las vacunas

Las vacunas estimulan la producción de anticuerpos contra un microorganismo concreto. No solamente es útil para la inmunidad personal, sino también para la colectiva y así controlar brotes de enfermedades en áreas donde la mayor parte de la población está vacunada y proteger así a los más vulnerables: enfermedades crónicas, inmunodeprimidos o recien nacidos que todavía no tienen dosis puesta de las vacunas.

Movimientos contra las vacunas

Las vacunas son cualquier preparación que estimule la producción de anticuerpos o inmunidad contra un microorganismo concreto. Este resultado se consigue a través de la administración de microorganismos específicos muertos o atenuados, sus productos o sus derivados.

Cómo funcionan las vacunas

Este método para la producción de inmunidad específica es crucial para la prevención primaria de las enfermedades y ha permitido alargar la esperanza de vida de las poblaciones e incluso eliminar algunas enfermedades, permitiendo a la vez la evolución y el progreso de las sociedades. Gracias a las vacunas se consiguió en 1980 la erradicación de la viruela a nivel mundial y se está en vías de erradicar la Poliomielitis y otras enfermedades infectocontagiosas de gran importancia.

En la actualidad, existen multitud de vacunas destinadas a la evitación de las enfermedades más frecuentes en el entorno demográfico de cada región; las vacunas incluidas en el calendario vacunal español actualmente son: Hepatitis B, Difteria, Tétanos, Tosfernia, Poliomielitis, Heamophilus influenzae tipo B, Neumococo, Rotavirus, Meningococo B, C y ACWY; Sarampión, Rubeola, Parotiditis, Varicela, Virus del Papiloma Humano y Virus de la Gripe. Estas vacunas son altamente recomendadas y se administran en el momento oportuno.

Inmunidad personal, pero también colectiva

La vacunación no solamente es útil para la creación de inmunidad personal, sino que también produce la conocida “inmunidad colectiva” que pretende controlar brotes de enfermedades en áreas donde la gran parte de su población está vacunada y permite proteger a los individuos más vulnerables que no pueden recibir las vacunas como los recién nacidos, personas con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos. Por ello, se considera la vacunación como un acto de solidaridad con las demás personas, además de una acción de autoprotección contra enfermedades transmisibles.

Qué pasa con los movimientos antivacunas

A raíz de la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 que ha causado más de 30.000 muertes en nuestro país y más de 900.000 personas fallecidas en todo el mundo, han surgido movimientos negacionistas de la infección y movimientos antivacunas en distintas partes del mundo han tenido su momento de publicidad. Estos movimientos suponen una amenaza a la seguridad ciudadana, al promover el incumplimiento de las medidas de protección y seguridad recomendadas por la evidencia científica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los gobiernos, como el uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social, y poniendo en duda los avances científicos que se está produciendo en distintas partes del mundo para encontrar un tratamiento. 

Los movimientos negacionistas de la infección del COVID-19 y antivacunas han aprovechado la situación de la pandemia mundial actual y la incertidumbre de la población, para divulgar, a través de las redes sociales, información manipulada y no demostrada a través del método científico sobre la ineficacia de las políticas de protección y seguridad defendidas desde las instituciones sanitarias mundiales y regionales, que han seguido los gobiernos y Colegios de Médicos y otros profesionales de la salud, y para crear miedo e incertidumbre en la población sobre un posible tratamiento o vacuna frente este virus.

Vacuna contra la COVID-19

En los momentos en los que se escribe este texto múltiples equipos de investigadores están desarrollando vacunas contra el SARS-CoV-2 en distintas partes del mundo. Para la creación y autorización de un fármaco o vacuna es necesario que se completen con éxito una sucesión de fases cada vez más complejas, exigentes y con más número de personas voluntarias para poder obtener el producto final apto para su distribución a nivel poblacional. Este proceso suele prolongarse durante meses o años hasta obtener un producto que cumpla con los objetivos propuestos con un mínimo de efectos secundarios, donde los beneficios que aporte a la persona sean mucho mayores de los riesgos.

La vacuna en desarrollo contra el SARS-CoV-2 se enfrenta a múltiples dificultades y preguntas que se deberán ir resolviendo a medida que las fases de los estudios científicos avancen, pero desde aquí hacemos un llamamiento a la población para que se informe, sea crítica y contraste la información que reciba con documentos científicos basados en la evidencia.

Calendario de vacunas

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