¿Quieres bajar la glucosa? ¡Haz ejercicio!

El problema de las personas diabéticas es tener la glucosa controlada. Una manera sencilla y saludable para hacerlo es la práctica de ejercicio. Aprovechando que el día 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes te explicamos como el ejercicio físico ayuda a bajar el nivel de glucosa en sangre.

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Desde hace más de 25 años se celebra el Día mundial de la Diabetes en el que se busca aumentar la concienciación global sobre la diabetes y dar a conocer las causas, los síntomas, el tratamiento y las complicaciones asociadas. Esta enfermedad es una de las patologías con mayor prevalencia a nivel mundial, pues afecta al 8,8% de adultos.

Qué sucede

La diabetes es una situación orgánica en la que existe una alteración metabólica en la que no es posible controlar los niveles de glucosa en sangre, estando éstos aumentados. La glucosa es necesaria para nuestro organismo, es una fuente energética que nos permite rendir intelectualmente y en una pista de atletismo, por ejemplo, es indispensable para un correcto funcionamiento de nuestro organismo. Esta la obtenemos principalmente de los alimentos que ingerimos a diario que se metabolizan a lo largo del trayecto digestivo y desde ahí pasan al torrente sanguíneo que la distribuirá. Para que todo este proceso pueda resultar positivo es necesaria la presencia de una hormona, en concreto, la insulina. Esta se sintetiza en el páncreas y se libera cuando existen varios estímulos entre ellos la ingesta de hidratos de carbono.

Cuando el páncreas es incapaz de sintetizar suficiente insulina, los niveles de glucosa en sangre son más elevados de lo habitual, es lo que se conoce como diabetes tipo II, suele ser más habitual en adultos. En ocasiones, el déficit de producción de insulina es total y ello puede provocar importantes alteraciones orgánicas e incluso la muerte. Estos pacientes van a necesitar la insulina de por vida, es la diabetes tipo I.

El papel del ejercicio en la glucosa

Evitar que los niveles de glucosa se eleven es vital para estas personas, y puede hacerse siguiendo unos correctos hábitos nutricionales y con una alimentación supervisada, pero también realizando actividad física, que es otra de las recomendaciones para los pacientes diabéticos, en especial el de tipo cardiovascular. La respuesta del organismo tras ejercitarse es muy amplia y aporta los siguientes beneficios:

  • Reduce del peso corporal y con ello una mejora en la sensibilidad a la insulina.
  • Disminuye las cifras de glucosa en sangre.
  • Reduce las cifras de triglicéridos y colesterol (LDL bajan y aumentan HDL).
  • Mejora de la sensibilidad de la insulina.
  • Disminuye la necesidad de medicación, tanto de insulina como de fármacos orales.
  • A nivel cardiovascular, disminuye el riesgo de enfermedades secundarias a la diabetes (hipertensión, enfermedades vasculares periféricas o coronarias).

Diabetes y ejercicio son compatibles y son un tándem necesario. Nadar, ir en bicicleta, andar o jugar al tenis son actividades muy recomendables. Dedicar unos 30-60 minutos al día, entre cuatro y siete días a la semana (aumentar el tiempo de manera progresiva en función de las características individuales) es sentar las bases de unos hábitos saludables cuyo objetivo es evitar complicaciones derivadas de la diabetes y obtener el mejor estado de forma posible.

Cardio y fuerza para regular la glucosa

A la actividad de tipo cardiovascular se pueden añadir sesiones de ejercicios de fuerza que mejora la funcionalidad, el tono y la fuerza muscular. Seguir programas en los que se trabaje tres días a la semana los grandes grupos musculares como, brazos, piernas o glúteos es recomendable.

Y recuerda, es importante que la persona diabética controle las cifras de glucosa en sangre antes y después de realizar ejercicio; su importancia radica en la necesidad de situar siempre los valores de glucosa dentro de la normalidad.

 

Dra. Eva Ferrer – Especialista en Medicina del Deporte – Médico colaborador de Advance Medical