Cuando acudir al psicólogo

En la sociedad actual todavía está muy extendida la idea de que acudir a un psicólogo o pedir su ayuda es algo que se realiza en situaciones extremas o especiales; que sólo las personas que sufren un gran deterioro o atraviesan por un inmenso sufrimiento son merecedoras y adecuadas para recibir atención psicológica.

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Pero lo cierto es que a pesar de que aún sigamos hablando en voz baja y algo vergonzosa cuando explicamos a nuestros familiares y amigos que mañana no podemos quedar porque tenemos cita con nuestro psicólog@, un acompañamiento psicológico es adecuado y se indica en muchos procesos que comprometen nuestro bienestar. Por lo que es necesario no sólo en casos de extremo malestar, si no también en otras múltiples situaciones, como por ejemplo: un duelo, una situación de estrés postraumático, una ruptura de pareja o una crisis personal o familiar. 

Pedir ayuda psicológica no es una tarea fácil

Las tres principales barreras que nos dificultan pedir ayuda psicológica son:

Confusión/falta de información sobre el papel y las funciones de la figura del psicólogo

Se tiende a encasillar al profesional de la psicología como aquel profesional sanitario que sólo trata los trastornos mentales, más bien graves, o atiende a personas con patologías o enfermedades psiquiátricas. Pero la realidad es bien distinta, el psicólogo titulado posee múltiples competencias profesionales para intervenir en diferentes ámbitos (no solo el sanitario, también el educativo, el laboral...) y situaciones muy diversas o sobre cualquier aspecto del comportamiento que sea objeto de cambio. No es una condición necesaria que exista un diagnóstico de enfermedad psicológica para precisar la ayuda de un psicólogo. Tres claros ejemplos serían:

  • Mejorar nuestra gestión emocional, nuestras competencias emocionales o habilidades sociales.
  • Acompañarte a generar cambios y mejorar el malestar.
  • Superar una situación de pérdida: divorcio, muerte o fallecimiento, etc.

Falta de consciencia sobre la importancia del cuidado de la salud mental y del bienestar emocional

La población en general es mucho más consciente de la necesidad de acudir al médico cuando sentimos que algo no va bien de nuestra salud física. Pero a la hora de preocuparnos por nuestra salud emocional la cosa cambia ya que las creencias de salud que solemos tener van asociadas al concepto de salud física, pero no de salud mental y/o emocional. Esto también es un error ya que el ser humano es un “todo” donde todas nuestras dimensiones están interrelacionadas, de tal manera que la esfera física influye en la esfera emocional y viceversa. Por tanto, cuidar el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestros órganos es igual de importante que cuidar de nuestro estado de ánimo y de nuestros sentimientos.

Expectativas personales en torno a visitar al psicólogo

¿Me irá bien acudir al psicólogo? ¿O eso no sirve para nada? ¡Puedo superarlo yo solo sin ayuda de nadie! ¡No tengo ganas de explicar y recordar según qué cosas!

Dudas, preguntas, creencias erróneas y miedos suelen aparecer cuando nos planteamos buscar ayuda psicológica. En estos momentos es clave saber que el psicólogo es una persona que te va a aceptar de manera incondicional, sin juzgarte ni opinar. El trabajo con él se centra en dar prioridad a ayudarte, ofrecerte confianza y un espacio sincero para establecer una buena alianza y así generar una mejora de éxito terapéutico. En ningún momento te obligará a explorar aspectos sobre ti mismo que tú no quieras o no estés preparado. Y si en algún momento no te encuentras a gusto, no pasa nada, puedes cambiar de profesional y sentirte libre de hacerlo.

Así que, si te sientes identificado, deja atrás tus miedos y busca profesionales de la psicología titulados y, a poder ser, especializados en la dificultad/es que presentas. Pedir ayuda es de valientes. Existen muchos motivos en la vida de las personas que resultan difíciles de aceptar y superar por uno mismo, pero en el momento en que encuentras un apoyo objetivo, esa dificultad se ve equilibrada y facilita mucho más el proceso de cambio y/o recuperación.

¿Estás preparado para ello? La predisposición es lo más importante, así que si tu respuesta es: sí, ¡adelante!

Andrea Arroyo - Especialista en psicología de la Salud y la nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical