Conflictos familiares en vacaciones

Las discusiones pueden aparecer durante las vacaciones de verano en familia. Aprende a controlar la situación sin ningún problema.

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El período estival nos brinda la oportunidad de romper con la rutina diaria, tener más tiempo libre y compartir más momentos con la pareja o la familia. En este caso, puede conllevar que se disparen los conflictos familiares, haya más tensiones entre los diferentes miembros, se incrementen las situaciones de estrés que hay que controlar, no sepamos cómo gestionar el tiempo libre… y, en definitiva, puede comportar mayor dificultad para sobrellevar las vacaciones e incluso hacernos olvidar que se trata de un tiempo para el disfrute de todos. Para gestionar bien este tipo de situaciones, aquí tienes algunos consejos prácticos:

  1. ¿Qué hacer si hay conflictos familiares?
  2. No tener conflictos familiares con los planes

¿Qué hacer si hay conflictos familiares?

Si hay discusión o conflicto, se recomienda que tengamos en consideración algunos consejos para resolver los conflictos familiares:

  • Conviene esperar a solucionarlo cuando ya no estemos malhumorados.
  • Si es necesario, podemos hacer una pausa para liberar las tensiones del momento, estar a solas y tranquilizarnos hasta retomar la calma habitual.
  • Evitar la comunicación con un tono elevado de voz o gritar. Es preferible hablar con normalidad.
  • Fomentar la comunicación asertiva, que acerque posturas, brindando la posibilidad de expresar nuestra opinión y también dando lugar a que el otro u otros expresen la suya.
  • Respetar el turno de palabra para facilitar el consenso.
  • Pedir disculpas si los otros miembros se han sentido ofendidos o se ha generado cierto malestar.
  • Normalizar y aceptar que la convivencia conlleva roces y es algo intrínseco a ella, no es algo anormal.

No tener conflictos familiares con los planes

Si hay que elegir los planes a realizar, conviene saber:

  • Las vacaciones conviene adaptarlas a todos los miembros de la familia.
  • Se aconseja hacer planes con los niños, compartir todos juntos y adaptar las actividades a los gustos y preferencias individuales.
  • Procurar que también haya espacio para actividades en pareja sin niños o incluso para actividades que podamos hacer solos.
  • Elegir actividades de diferentes tipos: aquellas que son de ocio pero también las que fomenten las relaciones sociales, las habilidades mentales, etc.
  • Tener en cuenta que también tienen que estar los momentos de relajación o incluso de aburrimiento. No saturar con todo el tiempo ocupado.
  • No cometer excesos en el uso de dispositivos electrónicos.
  • Planificar un plan B alternativo.

Además de todo ello, para sobrevivir a las vacaciones sin comprometer nuestra salud, debemos tener presente cuidar también la alimentación, especialmente la de los más pequeños, procurar unos hábitos de sueño adecuados y practicar un estilo de vida saludable con la incorporación de actividad física habitual.

Andrea Arroyo - Especialista en psicología de la salud - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical