Hacer ejercicio con frío

Cuando el termómetro se convierte en una herramienta de consulta para el deportista, es que la temperatura va a determinar los horarios de salida, el equipamiento e incluso el recorrido.

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Tanto las temperaturas elevadas como las bajas son valores a considerar cuando se va a practicar deporte ya que el cuerpo reaccionará de manera diferente ante una u otra circunstancia meteorológica.

Cómo reacciona el organismo

En el caso de temperaturas bajas, las reacciones fisiológicas son diversas ya que se procura por todos los medios mantener la temperatura corporal dentro de la normalidad (alrededor de 36-37ºC).

El sistema vascular y muscular son dos de los sistemas que se activan para protegernos de los problemas que puede ocasionar la hipotermia. Los vasos sanguíneos reducen su diámetro y, de ese modo, se reduce la circulación por lo que se disipa menos calor por la superficie corporal, manteniéndose el cuerpo a una temperatura adecuada. Los músculos también tienen su función a este nivel, las contracciones musculares son las encargadas de, a través del temblor (“las tiritonas”), producir el calor tan necesario en situaciones de frío. 

En el momento en que el cuerpo se activa y nos ponemos a hacer deporte las circunstancias cambian. Ya no estamos parados, y es el propio movimiento del cuerpo el que produce las reacciones fisiológicas, que ayudarán a no caer en hipotermia. Se eleva el metabolismo, las hormonas se encargan de activar lo que se conoce como termogénesis que no es más que la producción de calor internamente.

De este modo las células del organismo ayudan a impedir que la temperatura interna caiga. Como consideración comentar que aquellas personas que presentan un peso elevado tienen una cierta ventaja a este nivel. Poseen un mayor porcentaje de grasa, que les ofrece un mayor nivel de protección frente al frío exterior. 

Otros factores a tener en cuenta además de la propia temperatura exterior, son la presencia de viento o la falta de sol. Estos dos factores son determinantes, ya que pueden agravar la situación porque la temperatura de  sensación es puede llegar a ser aun más baja de lo que realmente es. 

Equipación

Así pues en el momento en el que uno de decide a hacer deporte conociendo las circunstancias meteorológicas, debe de ser consciente de que la equipación no sólo puede hacer de la salida un momento más agradable sino que puede sacarle de un apuro. Por la cabeza se puede llegar a perder el 40% de calor. Este hecho no siempre se tiene en cuenta y si vas a hacer deporte con frío, usar gorro para tapar cabeza y orejas, es una solución útil y cómoda que también sirve para aquellos deportistas que usan casco, como parte de su equipamiento deportivo.

Pero no solo la cabeza es un lugar por el que se “fuga el calor” las manos no siempre se llevan cubiertas. Los guantes deben de ser parte de la indumentaria del deportista ya que por las manos se pierde el 30% del calor. 

Además de cubrir estas localizaciones anatómicas, vestir cual “cebolla” a capas, es lo más recomendable. Poder sacarse prendas para adecuarse a la temperatura a medida que se avanza en el recorrido, va a permitir ejercitarse de manera más adecuada a los cambios de la temperatura corporal.

En el caso del calor, si practicas deporte al sol, en verano es conveniente prestar atención a la ropa, la hidratación y sobre todo, a la protección solar.

 

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina del Deporte - Médico consultor de Advance Medical