Asma

El asma se produce cuando se inflaman los bronquios, respondiendo a la contracción de las vías, y a la producción de moco.

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El asma es una enfermedad que hace difícil la vida a las personas que lo sufren en muchos momentos, por la imposibilidad de respirar bien y el nerviosismo y ansiedad derivado de ello.

  1. ¿Qué es el asma?
  2. Asma. Factores desencadenantes
  3. Síntomas del asma
  4. El asma y su diagnóstico
  5. ¿Cómo mejorar el asma?
  6. Tratamiento

¿Qué es el asma?

El asma equivale a una dificultad para respirar y a tos. ¿Qué lo produce? Lo que está detrás son unos bronquios inflamados, lo cual provoca una alternancia de períodos normales con crisis asmáticas. Estas crisis se valoran como leves, moderadas o graves atendiendo a sus síntomas. Y pueden durar pocos minutos o extenderse en su duración a varios días. Además, pueden aparecer en cualquier momento

Si pensamos en el proceso de surgimiento del asma, observemos las vías áreas empezando en la faringe, pasando hasta su parte baja, llegamos a la tráquea, con diámetro de 2 a 3 centímetros, y que se ramifica en los bronquios principales, uno por pulmón. Pues bien, la subdivisión de los bronquios a lo largo del tejido pulmonar en pequeños hilos de muy pocos milímetros de diámetro es el punto de inicio del asma. Concretamente, estas vías producen el moco en su revestimiento interno y en su pared tienen células musculares en forma de anillo, que al contraerse y relajarse abren o cierras esas vías, según los requerimientos de la personas en los distintos momentos (por ejemplo cuando hacemos ejercicio se abren para dejar pasar el aire y durante el descanso se cierran)

Dos cosas ocurren en una crisis de asma, la mucosa artificial fabrica un exceso de moco y a la vez se contraen las células musculares de esas ramificaciones de los bronquios, lo que provoca una respiración ruidosa y sibilante.

A las personas con asma les afectan ciertas clases de irritantes de la atmósfera, que son inespecíficos, o sea, que influyen en casi todos los individuos, como son, por ejemplo, el humo del tabaco, el frío o determinados virus.

El asma afecta a todas las personas, de cualquier edad, pero el 50 por ciento suelen ser niños, y menores de 10 años. Además, en la actualidad se detecta un aumento del asma, principalmente en la población infantil.

Asma. Factores desencadenantes

En el asma hay dos tipos de factores desencadenantes:

  1. No específicos: Hay una serie de factores no específicos e irritantes como el humo del tabaco, la contaminación, el frío, el ejercicio físico
  2. Específicos: Son los que cambian dependiendo de la persona. Así, pueden ser alérgenos, como el polvo, el moho, el polen, el pelo de animales; virus o bacterias; gases químicos y otras sustancias del lugar de trabajo como isocianatos de pinturas y plásticos; ácido acetilsalicílico, etc

Síntomas del asma

Las personas con asma sufren siempre una ligera inflamación de sus vías respiratorias, aunque no tengan síntomas.

No obstante, podemos clasificar los síntomas del asma atendiendo a su gravedad de esta forma:

Síntomas durante un ataque o crisis de asma:

  • Dificultad para respirar.
  • Falta de aliento. Suele agravarse por la noche y al respirar aire frío, siendo su alivio normalmente espontáneo.
  • Respiración ruidosa, con pitidos y entrecortada.
  • Tos, sobre todo nocturna, con leve expectoración de mucosidad.

Síntomas de empeoramiento

  • Despertar nocturno con tos y/o resuello
  • Tos y dificultad respiratoria aun en descanso
  • Pérdida de eficacia de la medicación que se inhala

Síntomas de emergencia que requieren una atención inmediata

  • La piel o los labios se ponen azules
  • El afectado casi no puede respirar y a veces ni hablar
  • Intranquilidad y ansiedad
  • Pulso acelerado y sudoración
  • Pueden darse: aleteo nasal, tos con restos de sangre, dolor torácico y respiración anormal.

El asma y su diagnóstico

El diagnóstico del asma no es fácil en los casos leves y se añade a esta dificultad que un solo ataque no supone que se esté sufriendo asma, puesto que hay infecciones y sustancias químicas que pueden producir una crisis parecida.

La mejor forma de llegar al diagnóstico es la auscultación por el médico, ya que en la misma pueden manifestarse ruidos sibilantes que ayudan al diagnóstico

A veces hay que hacer estudios radiográficos de tórax, análisis de sangre y análisis de sangre arterial (gasometría) para llegar al diagnóstico.

Cuando hay también eczemas o síntomas de alergia pueden ser precisos análisis específicos y pruebas cutáneas de sensibilidad a ciertas sustancias.

¿Cómo mejorar el asma?

Mantenerse activo es muy importante.  Un deporte como la natación es muy aconsejable  y si se padecen ataques durante el ejercicio físico, hay medicamentos que pueden ser muy eficaces antes de empezarlo

Hay que eludir los irritantes generales (humo del tabaco, aire frío), y  las sustancias a las que se haya demostrado ser alérgico.

Mantener las dosis de la medicación, aun cuando no tenga síntomas, es también un consejo principal. Y un punto básico es saber manejar bien los inhaladores que hayan sido prescritos por su médico

Evite la exposición a infecciones; es recomendable la vacunación antigripal en otoño.

En caso de un ataque grave consulte con su médico o con los servicios de urgencia. Un ataque grave puede llegar a ser mortal si no recibe el tratamiento adecuado o éste se instaura tarde.

Familiarizarse con el uso del flujómetro (peak flow meter) le ayudará a evaluar el estado de su asma durante las crisis. Se trata de un dispositivo sencillo que mide la máxima velocidad con la que se expulsa el aire de los pulmones.

El asma es una enfermedad crónica, es decir, es para el resto de la vida; pero aunque no sea curable, el tratamiento normalmente es eficaz para reducir los síntomas y permitir una vida activa.

Aproximadamente el 50% de los niños con asma se normaliza con el tiempo.

Tratamiento

Durante las crisis hay que usar medicamentos y  en las fases moderada y grave se precisan medicamentos a diario.

Hay dos tipos fundamentales de medicamentos utilizados para el asma:

  • Los broncodilatadores: Hacen su función con rapidez, que es la de relajar las células musculares de las vías respiratorias. Hay 3 clases de broncodilatadores: betaagonistas, anticolinérgicos y teofilinas
  • Antiinflamatorios: También denominados profilácticos por su acción de mitigar la inflamación de las vías aéreas. No tienen efecto inmediato y requieren un uso regular y mantenido para lograr sus mejores efectos. Un indicador de su buen uso es la reducción de los broncodilatadores. También hay tres grupos: corticoides, cromonas y antagonistas de leucotrienos.

Broncodilatadores y antiinflamatorios pueden combinarse para tratar el asma.

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