Probióticos y niños

Los probióticos son sustancias o alimentos que contienen pequeños organismos vivos y que, si se consumen en cantidades adecuadas, tienen efectos positivos para la salud, ya que ejercen una acción en la flora intestinal, promoviendo el desarrollo de bacterias beneficiosas.

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Es importante no confundir probióticos con prebióticos. Estos últimos son aquellas sustancias o alimentos que tras su consumo favorecen al crecimiento o actividad de las baterías del colon pero no poseen organismos vivos.

¿Dónde encontramos probióticos?

De forma natural pueden encontrarse en los yogures, recordemos que el yogur es la leche fermentada con bacterias lácticas Streptococcus thermophilus y Lactobacillus acidofilus o bulgaricus. Otras leches fermentadas con diferentes bacterias como el Lactobacillus casei imunitass o las Bifidobacterias, de aspecto similar al yogur o el kéfir entre otros. También pueden encontrarse comercializadas en concentrados de venta en farmacias o parafarmacias.

¿Cómo actúan los probióticos?

Las bacterias lácticas colonizan el intestino y ayudan a paralizar el crecimiento de microorganismos patógenos tanto en adultos como en niños, concretamente ayudan:

  • Estimulando las defensas, al equilibrar la flora intestinal incrementan la resistencia frente a infecciones.
  • Mejoran la diarrea, al reequilibrar la flora intestinal son adecuados tras periodos de diarrea, sea vírica, bacteriana o tras un tratamiento con antibióticos.

¿Y en bebés?

Estudios recientes publicados en Jama Pediatrics apuntan que una dosis diaria de alimentos con probióticos puede aliviar algunos problemas digestivos característicos de los bebés como el reflujo gastroesofágico o los cólicos.

La investigación se llevó a cabo con una muestra de 500 niños menores a una semana de vida. A una parte de los niños se les administró una pequeña dosis de Lactobacilus antes de las comidas y a otra un placebo. Se evaluaron los efectos al mes y a los tres meses mediante la observación de los padres.

Los resultados mostraron que los niños que habían tomado probióticos presentaban menos llanto o lloraban menos al cabo de un mes y realizaban más deposiciones. A los tres meses se observaba una reducción significativa de frecuencia de vómitos frente al grupo que tomó el placebo.

En conclusión…

Los alimentos naturales que contiene probióticos, como los yogures, pueden ofrecerse a los niños a partir del año de vida. Son alimentos seguros que aportarán beneficios a los pequeños. Respecto a la administración de probióticos concentrados en niños o bebés no deben ofrecerse a la ligera, sino siempre bajo el conocimiento del pediatra, entre otros motivos porque si se administra en dosis incorrectas puede causar efectos indeseados. 


Mónica Carreira - Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Máster en Nutrición pediátrica - Nutricionista consultora de Advance Medical