Una mala alimentación mata a una de cada cinco personas en todo el mundo

Según un estudio realizado por la revista The Lancet, solo en 2017 fallecieron once millones de personas por enfermedades asociadas a una mala alimentación.

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La revista The Lancet ha publicado un estudio, Global Burden of Disease, donde se analiza el consumo de 15 tipos de alimentos en 195 países durante los últimos 20 años, en el que la conclusión es alarmante, el aumento de muertes asociadas a seguir una mala alimentación, baja en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y rica en grasas saturadas, azúcares, harinas refinadas y alcohol.

  1. ¿Qué estamos haciendo mal en cuanto a alimentación?
  2. Consecuencias para la salud de seguir una mala alimentación
  3. ¿Por dónde empezar?
  4. ¿Cómo está España en cuanto a enfermedades derivadas de una mala alimentación?

En la investigación han participado más de 130 científicos y confirma un cambio de tendencia en cuanto a las causas de mortalidad. La genética tiene cada vez menos peso y a su vez aumentan las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer, especialmente el de colon, todas ellas relacionadas, de algún modo, con una mala alimentación.

¿Qué estamos haciendo mal en cuanto a alimentación?

Según advierte el Dr. Ashkan Afshin, se han observado que los riesgos para la salud afectan de forma similar a toda la población, sin distinción en cuando al nivel de desarrollo y económico del país. Así, los hogares con más poder adquisitivo no se 'libran' a pesar de tener más opciones para comprar, también tienen más posibilidad de llevar una dieta desequilibrada con exceso de grasa saturadas procedentes de la carne roja y embutidos, bollería o alcohol.

El estudio, que se centra únicamente en alimentación sin tener en cuenta el alto nivel de sedentarismo, señala tres factores alimentarios que representarían el 50% de los fallecimientos por una mala alimentación: baja ingesta de cereales integrales, frutas y verduras, y por la contra, elevado consumo de sodio. El otro 50% se distribuye en dietas ricas en carnes rojas y procesadas, azúcares (refrescos, zumos, galletas, cereales y bollería) y las grasas trans, y en su contra dietas bajas en frutos secos, semillas, lácteos de calidad y cereales integrales.

Consecuencias para la salud de seguir una mala alimentación

El exceso de sal, azúcares y grasas y a su vez el bajo consumo de frutas y verduras y cereales integrales son los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes.
Pequeños gestos diarios como tomar un refresco o echarle sal a la comida se asocian a una muerte lenta. ¿Exageramos? Cada ingesta poco saludable que tomamos cada día es algo que añadimos a nuestra salud y que poco a poco nos va matando. ¿Cuántas veces decimos "por un día que cene na hamburguesa no pasa nada? Pero, ¿y si es un día una hamburguesa, desayunamos todos los días cereales azucarados, le echamos dos azucarillos a cada café (tres a lo largo del día), salimos y nos bebemos cada fin de semana tres cervezas, y el viernes, por ser especial, le damos a nuestro hijo para merendar una palmera de chocolate? Lo dicho, cada pequeño gesto suma y poco a poco nos hace seguir una mala alimentación, muchas veces sin darnos cuenta.

Las cifras, según el estudio que lanza The Lancet, son alarmantes. Y es que seguir una mala alimentación ha causado en estos años diez millones de personas con enfermedades cardiovasculares, más de 900.000 casos de cánceres y 300.000 de diabetes tipo 2. Y si tenemos en cuenta que los fallecimientos por esa causa se han incrementado en tres millones en los últimos treinta años, es todavía más preocupante.

¿Por dónde empezar?

Aparte de los cambios individuales de las personas para reducir el consumo de alimentos procesados ricos en grasas, azúcares y sodio, y aumentar el consumo individual de frutas y verduras, cereales integrales y legumbres, existe la necesidad de hacer un cambio en el ciclo de la producción y el consumo.

Es necesario trabajar desde el propio sistema alimentario para promover la fabricación (cultivo, elaboración), distribución y consumo de alimentos saludables que llegan al comercio final. Además, los investigadores sostienen que las campañas de sensibilización no están funcionando como deberían, a pesar de haber hecho, en estos últimos años, verdadero énfasis en alertar a la población del riesgo para la salud de un consumo excesivo de azúcar y grasas. Dicho esto, deberían empezar a enfocarse en los riesgos, igualmente importantes, de dietas ricas en sodio y bajas en frutas, verduras y cereales integrales.

¿Cómo está España en cuanto a enfermedades derivadas de una mala alimentación?

Según el estudio, España se encuentra entre los países con menor mortalidad de enfermedades derivadas por una mala alimentación, superado únicamente por Francia e Israel. A pesar de ello, todavía queda mucho por trabajar. A pesar de que los países mediterráneos mantienen datos positivos por un consumo adecuado de frutas, verduras y hortalizas, deben mejorar aumentando el consumo de cereales integrales.

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