Puntos a tener en cuenta con las conservas

Con las conservas, como sucede con otros temas dietéticos, el secreto está una utilización inteligente y racional. Esto significa que no se trata de desterrarlas por completo de la dieta pues pueden tener su utilidad, ni de que sean el sustrato principal del menú diario. Lo más importante es seguir una serie de normas, que nos ayudarán a utilizar estos productos de una manera más saludable.

Compra siempre conservas de primera calidad y, al hacerlo, fíjate en que las etiquetas estén íntegras y que la fecha de caducidad sea perfectamente visible. Además, rechaza aquéllas que estén abolladas o con herrumbre, o que tengan pérdida de líquido o producto, ya que pueden tener contaminación interna. Es conveniente, asimismo, que limpies la tapa y el abrelatas antes de abrir cualquier conserva.

Una conserva puede estropearse aunque esté dentro de su fecha de conservación si se guarda en un lugar demasiado cálido. Antes de comprarla, mira su valor nutricional y desconfía de las conservas artesanas sin registro de sanidad, así como de las conservas caseras sin garantías.

Las latas opacas y con interior de porcelana son las que mejor mantienen las vitaminas y los nutrientes de los alimentos. Por otro lado, los alimentos conservados en recipientes transparentes pueden sufrir pérdidas de vitamina C y del complejo B mucho mayores, ya que están alterados por la luz.

El contenido de la conserva es más un complemento del plato que un plato principal. Y recuerda que no debes recocer el alimento en conserva, sino que basta con recalentarlo un poco. Además, como tiene una dosis extra de sal, debes reducirla en el resto del menú.

Una conserva abierta se estropea rápidamente, como cualquier alimento ya cocido; es necesario consumirla pronto. Sin no vas a usar el producto, traslada el resto a otro recipiente con cierre hermético y guárdalo en un lugar sin humedad ni calor y al abrigo de la luz.

Equipo de Nutrición Advance Medical