Productos de la colmena

La naturaleza nos proporciona los alimentos necesarios para poder mantenernos en buen estado de salud a través de una dieta equilibrada. Y es la naturaleza la que también nos ofrece otros productos con relevancia nutricional, como los producidos por las abejas, que gozan de gran popularidad y resultan muy atractivos para el consumidor. Estos insectos siempre han despertado curiosidad no solo por su forma de vida en sociedad y por la organización de su colmena, sino también por las propiedades y utilidades de los productos apícolas como la miel, la jalea real, el polen y el própolis. Una breve descripción de los mismos:

  • PRÓPOLIS O PROPÓLEO
    El própolis ha adquirido gran interés en las últimas décadas por resultar ser una sustancia con acción antimicrobiana. Es de naturaleza resinosa y consistencia gomosa y las abejas lo producen para construir y proteger su colmena. Con ella tapizan la superficie irregular del panal y rellenan grietas, utilizándola  como sustancia aislante y protectora. Las abejas elaboran el própolis mezclando resinas de numerosas plantas y árboles con sus propias secreciones salivales. Puede presentar irregularidades organolépticas en función del origen de la resina y la época en que es recolectada por el insecto. Así pues, su color y sabor pueden ser muy variables, aunque en general el própolis presenta color amarillento y cierto sabor amargo. Está compuesta mayoritariamente por resinas y bálsamos (50%) que a su vez contienen flavonoides y ácidos fenólicos, sustancias responsables de su propiedad antiséptica, entre otras. El  resto de su composición lo conforman principalmente ceras, aceites volátiles, terpenos y polen. Pese a las muchas propiedades atribuidas al propóleo, se ha de matizar que hacen falta aún más estudios que las corroboren.
  • MIEL
    La miel es uno de los alimentos más antiguos que el hombre aprovechó para alimentarse. Es un producto natural de amplio consumo, que se utiliza como agente endulzante en bebidas, repostería, conservas y un sinfín  de productos comerciales. Es producida por abejas a partir del néctar de las plantas que transforman y combinan con sustancias específicas propias, y depositan en el panal para que madure, convirtiéndose en una sustancia estable y espesa. La composición de la miel varía dependiendo de la fuente del néctar, pero en general contiene casi un 80% de azúcares, sobre todo fructosa y glucosa, y esto determina  características como su viscosidad y su gran valor calórico. En la miel no destaca el aporte mineral y vitamínico, estando directamente relacionado con la cantidad de polen que contenga y de si han sido sometidas a procesos de filtrado que disminuyan aún más su contenido en vitaminas. Este endulzante natural, perfecto para utilizar como alternativa al azúcar, se caracteriza por su contenido en enzimas, que son añadidas por las abejas al néctar para conseguir el proceso de maduración y transformación a miel. Estas sustancias son de naturaleza proteica y son, en parte, responsables de que en la miel también haya presencia de una pequeña fracción de proteína.
    La miel, sobre todo en caliente, por su propiedad suavizante y antitusígena, puede resultar útil en casos de tos seca e irritación de garganta, ayudando a aliviar la tos y la sensación de malestar.
  • JALEA REAL
    La jalea real es el producto obtenido de la secreción de las glándulas hipofaríngeas de las abejas obreras, que elaboran a partir del polen y de la miel, y cuya finalidad es alimentar a la abeja reina y a las larvas en sus primeros estadios. Es de consistencia densa, color blanquecino y su  sabor es más bien ácido. La jalea real contiene un 70% de agua, y de entre sus componentes nutricionales destaca su contenido en proteínas y glúcidos, así como vitaminas (vitamina B1, B2, B5, B6, B8 y ácido fólico)  y minerales (K, Na, Mg, Ca, Zn, Fe, Cu, Mn). De ahí que se tome como complemento alimentario de forma puntual como reconstituyente.
  • POLEN
    El polen, para consumo humano, también ha adquirido gran importancia en los últimos años. Básicamente es el componente masculino de las flores, y se trata de un polvillo fino, que las abejas recogen y transforman en granitos mezclándolo con sus excreciones o con miel regurgitada. El polen es u producto muy nutritivo y su composición es variable según el origen floral, y su aporte de proteínas e hidratos de carbono puede oscilar entre el 20 y el 40% en ambos casos. Tiene una gran pluralidad vitamínica, y es particularmente rico en vitaminas del complejo B, así como en caroteno y en rutina o vitamina P, esta última conocida por favorecer la resistencia de los vasos sanguíneos. A nivel mineral, también es variado, pues aporta potasio, magnesio, calcio, silicio, fósforo, manganeso, azufre, cobre, hierro y cloro. Generalmente se encuentra en forma de granulado de color amarillo-ocre, que varía en función de la especie vegetal del que procede.  Las abejas lo utilizan para alimentar a sus larvas, y las personas lo consumen, al igual que la jalea real, como elemento nutritivo para complementar o enriquecer la dieta. Se puede consumir solo o mezclado con mermelada, miel, leche o azúcar.

Isabel López - Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos - Diplomada en Dietética y Nutrición Humana - Nutricionista consultora de Advance Medical