¿Pérdida de apetito?

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Teniendo en cuenta la popular frase "comer es un placer", y que una gran parte de la población occidental ha de estar pendiente de las calorías de su dieta para no aumentar las cifras cada vez más elevadas de obesidad, sorprende que haya personas que por falta de apetito vivan el momento de alimentarse como un auténtico sacrificio. La alteración del apetito puede manifestarse de muchas formas, y la inapetencia o falta de apetito es una de las más frecuentes. Se manifiesta cuando la persona no responde a las demandas de su organismo y pierde la sensación de hambre y el deseo de ingerir alimento.

Causas

Las causas son muy diversas y en general pueden estar relacionadas con: enfermedades (VIH, cáncer, enfermedades digestivas, procesos infecciosos...), aspectos psicológicos (anorexia nerviosa, depresión, estrés, ansiedad, trastornos emocionales etc...), embarazo o toma de medicamentos (o drogas). Un sector de la población que suele presentar pérdida de apetito es el de la tercera de edad. Aunque la causa puede ser multifactorial, es muy común la aparición de anorexia por depresión, en la que suelen tener pérdida del apetito de forma gradual y en ocasiones se detecta tarde. Por otro lado, a medida que envejecemos, las enfermedades, los cambios y alteraciones en los sentidos del olfato, el gusto, e incluso la vista, pueden desencadenar también en inapetencia.

Recomendaciones

A nivel general, las recomendaciones y estrategias destinadas a atender la falta de apetito en una persona adulta van a tener como objetivo garantizar una ingesta suficiente de alimentos que cubra unas necesidades nutricionales mínimas diarias. Para ello se deben buscar estrategias que ayuden a abrir el apetito y a elaborar menús que resulten más nutritivos con poco volumen, siempre sin utilizar la imposición y la presión, pues no van ayudar a crear una asociación entre nutrición, buena calidad de vida y placer.

  • Comer cuando se tenga apetito, aunque no sea el horario convencional y tener en cuenta las preferencias personales.
  • Menús atractivos y variados. Se recomienda experimentar con nuevos sabores y cuidar la presentación los platos para que resulten más agradables y apetitosos en textura y color. Igualmente, si se tolera bien alguna comida puede repetirla durante varios días.
  • Comer en ambiente agradable, relajado y mejor en compañía, pues por lo general las personas comen más cuando socializan.
  • Ejercicio físico. Caminar o realizar algún ejercicio, aunque sea leve, antes de las comidas puede favorecer el apetito.
  • Para evitar la saciedad precoz:
    - Alimentación fraccionada y de poco volumen. Debe hacer 5-6 comidas. La falta de apetito suele ir ligada a la saciedad temprana, por tanto es mejor comer poco pero de forma frecuente.
    - Restringir los alimentos ricos en fibra por su elevado poder saciante.
    - Evitar tomar en primer lugar aquellas comidas o alimentos bajos en calorías que hacen sentirse lleno, como la lechuga, el caldo...
    - Limitar la ingesta de líquido, sobre todo con gas, en las principales comidas, para evitar que se llene el estómago antes de terminar de comer.
    - Evitar los alimentos muy calientes. Mejor optar por alimentos templados que se toleran mejor, potencian el aroma de los alimentos y sacian menos.
  • Para abrir el apetito:
    - Zumos ácidos como aperitivos. Tomar una limonada, zumo de naranja o zumos ácidos, un rato antes de las comidas, pues los frutos ácidos pueden estimular el apetito. Siempre que no estén contraindicados.
  • Algunas recomendaciones alimentarias para incrementar el consumo energético:
    - Sustituir ciertas bebidas como las infusiones por otras que aporten más nutrientes como los batidos de leche o los de fruta o zumo con yogur.
    - Incluir alimentos tentempiés nutritivos: membrillo y queso, cuajada con frutos secos y miel, tostadas con mantequilla y cacao, mermelada y azúcar, tostadas con salmón y queso, con jamón y queso, con aceite de oliva, sal y aceitunas.
    - Añadir alimentos ricos en hidratos de carbono (cereales, galletas, pan, tostadas...) en los tentempiés de media mañana y merienda.
    - Enriquecer nutricionalmente de los platos: cocinar o preparar los platos añadiendo proteínas o calorías sin aumentar el volumen, es decir, enriquecer los platos con: miel, cacao en polvo, frutos secos, leche, queso, arroz,  patatas, picatostes, virutas de jamón, huevo duro rallado...

Isabel López - Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos -Diplomada en Dietética y Nutrición Humana - Nutricionista consultora de Advance Medical