Margarina o mantequilla

La margarina y la mantequilla son alimentos de origen diferente, la mantequilla se obtiene de la nata de la leche batida y la margarina de la solidificación de aceites vegetales. Sin embargo, tienen una cosa en común: ambas poseen un porcentaje elevado de grasa por lo que su consumo debe ser moderado y no hacerse de forma habitual.

Las grasas

Las grasas desempeñan dos importantes papeles en el marco de la dieta diaria: uno sensorial, pues contribuyen a la palatabilidad de los alimentos, y otro nutricional, ya que además de tener un elevado valor energético, son vehículos de vitaminas liposolubles (A, E y D). Se recomienda que el 30% de las calorías diarias provenga de las grasas, pero desde un punto de vista de salubridad se ha de tener muy en cuenta el tipo de grasas que incorporamos.

¿Cuál es su composición?

La mantequilla y la margarina forman parte de la dieta diaria de muchas familias por lo que resulta interesante hacer un breve análisis de su composición, la cual es básicamente grasa.

A nivel calórico, ambos productos son homólogos y su aporte calórico (750 kcal/100g) es similar. En la actualidad en el mercado existen variantes como la margarina ? o la Light, con proporciones de grasa más baja, un 60% y 40% respectivamente, y mantequillas con contenido de grasa disminuido hasta un 50%. Por tanto, este aspecto no ayudaría en el caso de tener que elegir entre uno u otro alimento.

En lo que respecta a la composición grasa, las margarinas contienen mayor proporción de grasa insaturada que saturada, que desde un punto de vista nutricional es mejor que la mantequilla. No obstante, la margarina contiene ácidos grasos trans, que se originan en el proceso de su fabricación en el que se transforman aceites vegetales en margarinas cuya textura es más sólida. Estudios clínicos coinciden en que los ácidos grasos trans tienen efectos adversos sobre el colesterol sanguíneo, aumentando las lipoproteínas LDL (o colesterol malo) y disminuyendo las HDL (o colesterol bueno). Pero cabe indicar que en la actualidad, la tecnología ha posibilitado la obtención de margarinas con un bajo porcentaje de grasas trans. Aún así, en casos de hipercolesterolemia, no es recomendable el consumo de ninguno de los dos productos. Igualmente, en la actualidad se están también comercializando margarinas ricas en fitoesteroles, sustancias que en el marco de una dieta adecuada pueden ayudar a controlar los niveles del llamado colesterol malo.

Como producto natural, la mantequilla es mejor que la margarina, pues su sabor, color y contenido en vitaminas A, D y E son originales del propio producto, en cambio en el caso de la margarina, se le añaden vitaminas para aumentar su valor nutricional y aditivos artificiales para proporcionarle unas cualidades organolépticas precisamente que imitan a la mantequilla.

Isabel López - Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos - Diplomada en Dietética y Nutrición Humana - Nutricionista consultora de Advance Medical