Los 6 'tips' nutricionales post verano

Estamos dejando atrás las vacaciones y el verano, y nos hemos dado caprichos, en ocasiones demasiados. Es momento de volver a poner orden y equilibrio en nuestra dieta. Podemos empezar aplicando los siguientes nutri-tips:

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Adiós al helado diario

En vacaciones solemos comer helado casi a diario. El calor, y el hecho de estar de vacaciones son motivo suficiente para darnos ese capricho. Pero no podemos mantener esta frecuencia todo el año, sobre todo si nuestra vida laboral es sedentaria. Los helados cremosos, no solo contienen azúcares simples, sino también una buena fracción grasa; por tanto, ha llegado el momento de relegarlos a un consumo eventual.

Bendita agua

En verano nos rendimos con más facilidad al consumo de refrescos azucarados, cerveza fresquita o vino, entre otras bebidas calóricas. Para volver a nuestra normalidad, hemos de retomar los buenos hábitos y escoger el agua como bebida principal. El agua no aporta calorías y es la mejor opción para mantenernos bien hidratados. El alcohol, los azúcares o el gas, entre otros componentes de este tipo de bebidas, no favorecen el equilibrio en nuestra dieta ni en nuestras digestiones.

Queridas verduras, amigas de la nutrición

Durante las vacaciones de verano dejamos de lado el hábito de tomar fruta y verdura en la cantidad y con la constancia diaria que se merecen. De vuelta a la normalidad hemos de incluirlas de nuevo con la frecuencia recomendada, 5 raciones diarias de frutas y verduras, 3 de fruta y 2 de verdura (en comida y cena).

Stop frituras

Los aperitivos y comidas a pie de playa son el mejor reclamo del verano, pero suelen estar elaborados con una buena cantidad de aceite. El pescadito frito, las patatas fritas, los chocos o las paellas, entre muchos otros, son de los más solicitados. En nuestra dieta habitual podemos incluir estos alimentos pero elaborados con cocciones que no requieran tanto aceite, como el vapor, horno, plancha. Es momento de abandonar las “fritangas”.

Cenas ligeras

La cena es la última ingesta del día antes de irnos a dormir. En vacaciones no prestamos tanta atención a esta toma, y tanto puede resultar incompleta como excesiva. La cena ha de ser algo menos calórica que la comida del mediodía; es decir, si la comida representa un 30-35% de la carga calórica de la dieta diaria, la cena ha de representar un 25%. Para que resulte completa debemos incluir verdura, proteína (carne magra, pescado o huevo) y una guarnición en forma de alimento rico en hidrato de carbono (arroz, patata, pasta o pan), además de un postre en forma de fruta o yogur.

Cantidad moderada

En vacaciones solemos darnos varias licencias a nivel dietético, y una de ellas es comer hasta la saciedad. Si además nos encontramos frente al buffet libre de un hotel, no controlamos ni lo qué comemos, ni en qué cantidad lo comemos. Ajustar la cantidad de comida a nuestras necesidades es la base de una buena dieta. Aplicando la sensatez, lo ideal es acudir a un/a nutricionista para que pueda elaborar una dieta adaptada a los requerimiento calóricos diarios.


Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical