La importancia de la merienda

Pese a que, con la edad, se convierte en un hábito casi anecdótico, merendar a diario es ideal para llegar a la cena sin un apetito excesivo.

Así, la merienda resulta básica, sobre todo cuando se ha comido muy pronto o poco; se va a cenar tarde; se sigue una dieta baja en calorías o se suele tener mucho apetito.

Para merendar, se aconseja combinar: un farináceo (pan, cereales) y un lácteo; o bien un lácteo y una pieza de fruta. El lácteo, mejor que sea desnatado, sobre todo si se siguen dietas adelgazantes pues entero aporta grasas saturadas.

En cuanto al café con leche que muchos suelen a media tarde, sería mejor limitar los estimulantes a partir del mediodía para asegurarnos un buen descanso nocturno. De todas maneras, en lugar de acompañarlo de una pieza de bollería, es mejor que nos decantemos por un bocadillito.

La causa de muchos sobrepesos son las cenas demasiado copiosas por un exceso de hambre. Esto se evita al tomar un tentempié a media tarde.