Hambre vs. Apetito

Hambre y apetito son dos conceptos totalmente diferentes aunque se suelen confundir en el habla. Es importante tenerlos claros y saberlos diferenciar en nuestro día a día para poder prevenir y controlar el exceso de peso e incluso la obesidad.

Se entiende por hambre a la necesidad fisiológica vital de alimentarse con cualquier alimento para saciarse y, a su vez, nutrir el organismo con macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales).

Cuando se habla de apetito, en cambio, se hace referencia al deseo de comer por placer. En este caso las necesidades de nuestro cuerpo ya están cubiertas pero factores como el aspecto y la presentación de los alimentos, sus olores y sus sabores, desencadenan un deseo irresistible de comer. Muchas veces el apetito se suele relacionar con el antojo y aparece en contextos sociales en los que se encuentra la persona.

Una vez se ha saciado el hambre puede aparecer el apetito y no poder evitarlo. Para no caer en la tentación es recomendable realizar cinco comidas diarias más pequeñas repartidas a lo largo del día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) en lugar de tres más abundantes. Otros consejos útiles serían:

- Hacer la compra con el estómago lleno. Evitando así, la compra de alimentos apetitosos que suelen ser los más calóricos.

- Elaborar una lista de la compra antes de ir al supermercado y ceñirse a ella. Ayuda a mantener la despensa libre de tentaciones.

- Mantener la mente distraída. Pensar en otras cosas o realizar alguna actividad como leer, hacer un crucigrama, salir a pasear o ir al gimnasio, hará que el apetito vaya a menos.

- Optar por un antojo más saludable. Cuando no se pueda evitar el apetito se puede acudir a las tortitas de maíz o arroz, los palitos de zanahoria con queso para untar light, un yogur desnatado con cereales integrales, un puñado de nueces o unas galletas integrales.

Equipo Nutrición Advance Medical