Tres sencillos hábitos para mejorar la dieta en casa

Las dietas no hacen que comamos mejor, son los hábitos diarios que adquirimos los que conforman una dieta saludable.

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Una alimentación saludable comienza en el supermercado, continua en la cocina y finaliza en la mesa. Hay muchas formas de mejorar nuestra dieta en casa, comenzando por hacer una mejor lista de la compra y acabando por ser más conscientes de qué comemos y bebemos.

No se trata de prohibir o eliminar alimentos en nuestra dieta, sino de priorizar unos respecto de otros, sin dietas encorsetadas e imposibles de seguir, sino con un cambio de hábitos progresivos y gradual, que nos permitan mejorar la dieta día a día.

Confeccionar una lista de la compra más sana

Esto hará que no vayamos al supermercado a ciegas y comencemos a coger todos los alimentos que se nos antojen, no porque los necesitemos, sino porque nos agradan. No hay nada malo en comprar algún snack o chuchería, pero debe ser algo testimonial en la cesta de la compra.

Acostumbrar a los peques y a nosotros mismos a ir confeccionando una cesta de la compra durante la semana nos ayudará a hacer una compra más saludable y eficaz. Podemos agrupar la comprar por grupos de alimentos: verduras, frutas, lácteos, carnes, pescados…e ir completando en cada apartado aquellos alimentos que necesitamos en casa.

Podemos hacer un top 10 de alimentos saludables y procurar que nunca falten en nuestra cocina. Al igual, buscar recetas sanas para hacer con esos alimentos. Muchas veces comemos mal en casa porque no sabemos qué hacer de comer y acabamos haciendo lo más rápido, que no suele ser lo más adecuado.

El agua es nuestra mejor amiga en las comidas

No hay nada mejor y más saludable que beber agua para hidratarnos durante las comidas. Esto no quiere decir que eliminemos zumos, cerveza, vino o refrescos. El agua debe ser el medio de hidratación mayoritario en casa, es una de las formas más básicas de mejorar la dieta, ya que el agua tiene muchos beneficios para la salud y es un gesto muy simple.

Por ejemplo, podemos establecer en casa que entre semana solamente bebamos agua en las comidas principales, mientras que los fines de semana, lo podemos relajar y meter otro tipo de bebidas. También podemos hacerlo diario, permitiéndonos un vaso de otro tipo de bebida al día.

Cambia los dulces por fruta

El exceso de dulces y azúcar es uno de los lastres de la alimentación del siglo XXI. Los dulces suelen ser un recurso para los niños a la hora del postre o la merienda, pero no deben convertirse en algo habitual. La fruta también tiene un sabor dulce que gusta a los niños y mayores, pero su calidad nutricional es mayor que los dulces.

Al menos debemos comer 2-3 piezas de fruta al día. Hay muchas formas de hacerlo: cruda, en ensalada, batido, zumo…Lo importante es no descuidar su consumo a diario, ya que son una de las mejores fuentes de vitaminas y minerales que tenemos en la dieta.

Acostúmbrate a tener un bol grande lleno de fruta variada en la cocina, de este modo es más fácil que acabemos “picando” fruta de vez en cuando y nos habituemos a que sea un alimento frecuente en la dieta.

Etiquetas: Alimentación