¿Eres un buen manipulador de alimentos?

Unas buenas prácticas de higiene a la hora de manipular los alimentos pueden evitar una posible intoxicación o toxiinfección alimentaria. Algunos consejos a llevar a cabo son:
- Lavarse las manos siempre que vayamos a manipular alimentos y evitar que los mismos entren en contacto con alguna superficie que no se haya limpiado previamente. Lavarse las manos después de acudir al servicio.
- Mantener limpias y desinfectadas las superficies de la cocina, zonas de trabajo y utensilios utilizados, para evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados.
- Durante el cocinado, conseguir alcanzar una temperatura de 60-70ºC en el interior del alimento durante un tiempo suficiente para asegurar la higiene microbiológica.
- Si es necesario probar la comida, se utilizarán utensilios limpios, y nunca se probará con las manos.
- Una vez preparados los alimentos han de servirse y consumirse de inmediato, ya que las temperaturas templadas favorecen el rápido desarrollo bacteriano.
- Para guardar los alimentos no consumidos, debemos hacerlo en un recipiente limpio, distinto al que se cocinaron o sirvieron y también diferente para cada tipo de alimento (carnes, pescados, legumbres?). Si han sobrado grandes cantidades de comida, dividir las porciones grandes en raciones más pequeñas y colocar éstas en recipientes no muy profundos y dejando espacio alrededor del mismo cuando lo coloque en el frigorífico o congelador, de esta manera se conseguirá refrigerar más rápido.
- No se deben tapar los recipientes de la comida recién preparada hasta que la temperatura no descienda (se podría producir una condensación de agua en la tapa que daría lugar a un medio de crecimiento idóneo para los microorganismos).
- Una vez cocinados los alimentos, deben refrigerarse o congelarse en un plazo máximo de dos horas sin olvidar que deben estar perfectamente etiquetados con la fecha de realización en el recipiente.
- Nunca se debe descongelar a temperatura ambiente, sino en refrigeración o en el microondas (siempre usando una rejilla para evitar que los jugos de la descongelación entren en contacto con el alimento).
- Evitar recalentar la comida más de una vez, ya que la calidad del alimento disminuye cada vez que se recalienta (merma de nutrientes, además de aspectos sensoriales como la palatabilidad) aumentando la posibilidad de crecimiento y desarrollo microbiológico.
- Deshacerse de las sobras de cualquier alimento que no se sepa cuánto tiempo lleva almacenado o no se esté seguro de su inocuidad (cuando su aspecto u olor resulten dudosos).