En Maldita Ciencia ya os hemos contado por qué cuesta más adelgazar a medida que envejecemos, por qué la carga calórica del alcohol no aporta nutrientes y todo lo que sabemos sobre las dietas basadas en una reducción drástica de las calorías.

María González, presidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Galicia (CODINUGAL), explica a Maldita Ciencia que es importante tener en cuenta que no todos los nutrientes se digieren igual ni producen la misma saciedad. “El origen de sus calorías va a tener un papel importante en el aprovechamiento que hace nuestro cuerpo de ellas. Los alimentos mínimamente procesados en general son más difíciles de digerir”, añade la experta, que también es miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

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Isabel López

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Por ejemplo, según explica, un alimento que contiene un alto aporte de fibra requiere un mayor esfuerzo para su digestión y “parte de su estructura y, por tanto también de sus calorías, las eliminaremos con el tránsito intestinal”. Asimismo, dependiendo del tipo de hidratos de carbono que contienen los alimentos, su absorción será distinta.

¿Hay que fijarse en las calorías o en los nutrientes?

Más que fijarse en el número de calorías, es recomendable tener en cuenta qué nutrientes van asociados a dichas calorías. “No todas las calorías son iguales porque no nos aportan los mismos nutrientes”, señala González, Por ejemplo, menciona que las calorías del alcohol se denominan “calorías vacías” porque no proporcionan nutrientes. Sin embargo, “otros alimentos aportan calorías al mismo tiempo que tienen un alto valor nutricional, puesto que aportan distintos nutrientes como fibra o proteínas”.

Tampoco son iguales las calorías que provienen de una manzana que las que provienen de un refresco azucarado. “Aunque en ambos casos se trata de hidratos de carbono y las calorías sean las mismas, el efecto y las consecuencias en el organismo y en el estado de salud no son los mismos. En el caso de la fruta nos aporta fibra, vitaminas y minerales. El refresco simplemente aporta sacarosa”, señala González.

Desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Galicia insisten en que no se deberían comparar los alimentos únicamente por su contenido calórico. “Un alimento es un conjunto de muchos nutrientes cuya composición va a determinar el aprovechamiento que nuestro organismo hace del mismo y por tanto de sus calorías”, cuenta González.

Por lo tanto, considera que el objetivo último de una alimentación saludable y equilibrada no debería ser contar calorías, “si no escoger aquellos alimentos que nutricionalmente sean de mayor y mejor calidad”. Un artículo publicado en la revista Nutrition Reviews indica que, para abordar con éxito enfermedades como la obesidad y la diabetes, las investigaciones deben cambiar el enfoque basado en el conteo de calorías por uno basado en la calidad y componentes de la dieta.

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“Debemos entender que el número de calorías no nos da gran información por sí mismo”, confirma el dietista-nutricionista Daniel Ursúa a Maldita Ciencia. En lo que hay que fijarse es “a qué nutrientes van asociadas esas calorías”.

“Por eso es importante hablar de densidad nutricional. Yo puedo obtener las mismas 1.000 calorías comiendo frutas y verduras o bebiendo un refresco, pero el efecto que van a tener esas calorías en mi cuerpo es muy distinto”, indica.

¿Hasta qué punto es importante que tengamos en cuenta las calorías que consumimos?

"En el caso de los deportistas de élite cuya alimentación va orientada a un objetivo concreto como ganar velocidad, fuerza o resistencia, sí tendremos en cuenta el número de calorías, el peso de los alimentos…”, señala.

Pero en la población sana, el experto considera que el objetivo principal debe ser “tener una buena relación con la alimentación y eso pasa por no invertir más tiempo del necesario en su planificación”. Para él, “es mucho más interesante pensar en grupos de alimentos (frutas, verduras, legumbres, cereales...) antes que en calorías”.

“Menos bulos, más rigor científico” es un proyecto de DKV Salud con contenido editorial de Maldita.es.