El efecto psicológico de las “dietas milagro”

Con la aparición del buen tiempo y el calor, quienes optan por practicar una dieta milagro porque no se sienten a gusto con su cuerpo y quieren perder los kilos de más se multiplican como si de una moda o tendencia se tratara. Pero muchos de ellos desconocen las consecuencias que comportan este tipo de dietas milagro, tanto para la salud física como mental.

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¿Qué es una dieta milagro?

La dieta del sirope de arce, la dieta de la zona, la dieta por puntos o la dieta según el grupo sanguíneo… Estos son sólo algunos de los nombres de las muchas dietas milagro que existen. Un tipo de dietas que prometen resultados apabullantes de pérdida de peso y muy atractivos sin esfuerzo alguno, sin seguimiento y, por tanto, con total ausencia del aval de un profesional sanitario. Este tipo de dietas con la pseudociencia como base pueden resultar muy peligrosas para la salud, por las carencias que pueden ocasionar, y también para el bolsillo, ya que suelen ir acompañadas de la toma de productos/suplementos “milagrosos” de coste elevado.

Consecuencias sobre nuestra salud psicológica

Cuando hablamos de dietas milagro nos resultan más conocidas las consecuencias que tienen sobre la salud física, entre las que se encuentran: pérdida de peso rápida que puede conllevar disminución de la masa muscular y desajustes del metabolismo; riesgo de padecer desequilibrios como bajadas de los niveles de azúcar, tensión… por no tener en cuenta el contexto clínico de la persona; disminución del aporte de nutrientes que compromete el estado nutricional, especialmente peligroso en etapas específicas de la vida como la edad adulta o el embarazo.

Sin embargo, suelen ser menos conocidas (o se habla menos) de las consecuencias de las dietas milagro sobre la salud psicológica, pero no menos importantes:

  • Mayor insatisfacción con la propia imagen corporal al no conseguir los resultados esperados, como resultado de la comparativa con los estereotipos de belleza de delgadez.
  • Búsqueda de una solución momentánea a una expectativa de cuerpo perfecto que no deja de ser una utopía o creencia irreal.
  • Llevan a la persona a proponerse una meta u objetivo inalcanzable que conduce a un ciclo de frustración constante y un aumento del malestar.
  • Falta de gestión emocional y criterios de realidad.
  • Son el medio de vehiculizar las emociones a través de un desequilibrio con la ingesta
  • Perpetuán una mala relación con la dieta habitual y un mayor riesgo de episodios de sobre-ingesta

Consejos para no dejarse llevar

  • Proponerse un cambio de hábitos a largo plazo y olvidarse de la palabra dieta como restricción o privación de alimento o como algo con principio y final.
  • Reflexionar sobre las motivaciones que nos llevan a iniciar este tipo de dietas.
  • Analizar nuestras creencias entorno a nuestro estado de salud
  • Ayudarnos a ser conscientes de la importancia de llevar a cabo un estilo de vida saludable y no una solución que dura solo unos meses.
  • Fomentar una buena adherencia al tratamiento y al cambio dietético.
  • Centrarse en pequeñas metas y cambios positivos que no sean solamente peso y dieta.
  • Ponerse siempre en manos de un profesional que adapte el programa de pérdida de peso a nuestra situación y características personales, con tiempo y un seguimiento.

Andrea Arroyo - Especialista en Psicología de la Salud y la Nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical

Etiquetas: Alimentación