Dieta para mantener el vientre plano

Cuántas veces nos hacemos la pregunta “¿qué habré comido que me siento hinchada?”. Mantener el vientre plano de manera permanente no es tarea fácil.

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Seguir algunos consejos básicos nos puede ayudar a conseguir un vientre plano, un buen equilibrio digestivo, y por tanto, evitar la sensación desagradable de distensión abdominal, siempre y cuando no exista una patología o trastorno a este nivel, en cuyo caso las recomendaciones dietéticas tomarán una magnitud diferente. Por ejemplo, en el caso de existir una intolerancia alimentaria, la recomendación dietética siempre va a ir dirigida a restringir o incluso eliminar la ingesta del componente alimentario implicado en dicha intolerancia.

En el tubo digestivo siempre suele haber cierta cantidad de aire, que proviene tanto del proceso digestivo en sí, como del aire que se deglute. Pero cuando se produce un exceso del volumen de gas en el intestino aparece la sensación de opresión y distensión abdominal.  Hay ciertos hábitos alimentarios que pueden ser suficientes para ayudar a mantener, en cierta medida, el vientre plano.

Adecuada ingesta de fibra

Una ingesta insuficiente de fibra puede ser la causa de estreñimiento, pero un exceso de fibra también puede provocar molestias digestivas por acumulación excesiva de gases en el tracto gastrointestinal, y distensión abdominal. La fibra llega al intestino grueso donde es fermentada parcial o totalmente por las bacterias colónicas, generando gas. Se aconseja consumir unos 30g de fibra al día, que podemos obtener a través de alimentos de una ingesta adecuada de verduras, frutas, cereales o legumbres entre otros. En general, una alimentación equilibrada aporta suficiente fibra. El consumo de grandes cantidades de fibra a través de salvado u otras fuentes de fibra adicional puede aumentar la producción de gas en el colon y generar más flatulencia.

Evitar bebidas gaseosas y chicles

El consumo de bebidas carbonatadas incrementa considerablemente el contenido en gas en el tubo digestivo, así como el masticar chicle. Cuando a esto le sumamos el hecho de que la versión Light de algunas de estas bebidas y productos contienen determinados edulcorantes artificiales como el sorbitol y el manitol, el efecto se multiplica.

Comer despacio y masticar bien

Comer de manera ansiosa y acelerada generalmente va unido a una mayor deglución de aire, y a una deficiente masticación del bolo alimenticio. Si realizamos una comida relajada, con bocados pequeños y bien triturados, mejor preparado dejaremos el alimento para pasar a la siguiente fase y tener una digestión satisfactoria.

No a las comidas copiosas

Repartir la ingesta total diaria en 5 tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) nos va a ayudar a evitar excesos y moderar el tamaño de las comidas, y así favorecer el buen proceso digestivo.

Restringir el exceso de grasa

Otro factor influyente es la cantidad de grasa en la dieta. Alimentos o platos muy grasos y condimentados van a implicar digestiones lentas y pesadas con mayor presencia de gas, y por tanto mayor distensión abdominal.

Controlar la ingesta de alimentos flatulentos

Hay alimentos que por su naturaleza proporcionan el sustrato idóneo para la formación de gas por la acción bacteriana. Las legumbres y las verduras crucíferas (coles de Bruselas, coliflor, brócoli, etc…) entre otros, suelen ser de las más flatulentas. Se recomienda tomarlos bien cocidos, e incluso en forma de puré para mejorar la digestibilidad.


Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical

 

 

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