Dieta smart food, comer de manera inteligente

Hasta hace relativamente poco tiempo la única preocupación era básicamente “comer”. Seguir una dieta sana, equilibrada y sostenible es una inquietud de hoy en día. Y en las últimas décadas este interés ha tomado tal intensidad, que se busca el paradigma y la excelencia en la nutrición.

smartfood

La ciencia avanza, y gracias a los medios actuales, cada vez tenemos más conocimientos sobre nutrición, pero al mismo tiempo si no hay un buen consenso, coexisten multitud de teorías que en ocasiones pueden crear confusión. Sirva de ejemplo la dieta smart food que se ha incorporado nuestra oferta nutricional.

El afán por encontrar la fórmula alimentaria que propicie estados óptimos de salud y, en definitiva, ayude a envejecer con calidad de vida, favorece la aparición de nuevas tendencias. Y en este sentido, bajo la terminología Smartfood existe todo un movimiento que apuesta por alimentos con un interés que va más allá de lo nutricional. Algunos de sus promotores lo han plasmado en un libro llamado “La revolución Smartfood”.

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Objetivo

Según los autores, este tipo de dieta smart food tiene como propósito proteger y mejorar la salud, evitar el sobrepeso, prolongar la juventud y prevenir aquellas patologías ligadas a la edad.

En qué consiste

En la sieta Smart food, varios de los aspectos relacionados con la nutrición que se consideran importantes para poder disfrutar de una larga vida y prevenir enfermedades son:

  • Los 30 alimentos. Relacionado con la nutrición molecular (interacciones genes-nutrientes), en la dieta smart food se proponen 30 alimentos imprescindibles en la dieta a los que, aparte de su valor nutricional, se les atribuyen otros efectos excepcionales sobre la salud. Se afirma que estos alimentos aportan algunos compuestos que pueden influir en la expresión de algunos genes e influir en la longevidad, y se clasifican en dos grandes grupos: Longevity Smartfood y Protective Smartfood. Estos alimentos contienen sustancias bioactivas tales como: resveratrol (uva), curcumina (cúrcuma), antocianinas (frutos rojos, cerezas, col lombarda, uva negra…).
  • Genómica nutricional. Se hace referencia a la genética nutricional, y cómo buscar la posibilidad de establecer tratamientos nutricionales individualizados basados en el genotipo individual de cada persona. Dentro de este campo hay dos variantes: la nutrigenómica, que estudia cómo influyen los nutrientes en los genes; y la nutrigenética, que investiga cómo afectan las variaciones genéticas de cada persona sobre la ingesta de nutrientes y qué influencia tiene esta relación sobre su salud. Pero, aunque se ha avanzado mucho en este tema, aún son muchos los interrogantes que rodean los estudios, y es necesaria más investigación.
  • Restricción calórica y evitar el sobrepeso. Smartfood también respalda una dieta baja en calorías, al afirmar que activa los genes de la longevidad e inhibe los del envejecimiento, en definitiva, que promueve una mejora en la expectativa de vida.
  • Ayuno intermitente. Se propone el ayuno intermitente como alternativa para perder peso y grasa corporal. Aun así, se defiende que, consumiendo los alimentos adecuados, limitando los hipercalóricos y realizando ejercicio físico, se pierde peso de forma gradual y efectiva. 

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La dieta

Se apuesta por una dieta que no esté sujeta a la medición y a los gramajes, a base de alimentos sanos que al mismo tiempo resulten agradables, como el chocolate (cacao), o frutas como las fresas o la uva. Se reprueba la abundancia descontrolada y el consumo habitual de la denominada comida basura, que lleva a sufrir ciertas patologías.

La dieta smart food propuesta se basa en los siguientes pilares:

  • Más alimentos de origen vegetal. Por su bajo aporte calórico, su riqueza en nutrientes, fibra y sustancias bioactivas, recomiendan que la mitad de la comida y la cena debería componerse de verduras y frutas, asegurando el consumo de los Longevity Smartfood.
  • Sí a los cereales, y mejor integrales. Son una buena fuente de energía. Han de representar una cuarta parte de la comida.
  • Alimentos proteicos. Han de constituir una cuarta parte de la comida y la cena, y fomentan la variedad, para incluir también las fuentes de proteína vegetal como las legumbres, los frutos secos y las semillas.
  • Grasas saludables. Se priorizan los aceites de oliva (extra) y de semillas para elaborar y acompañar los platos.
  • Evitar productos industriales de alta densidad energética, bebidas azucaradas, alcohol… 

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Como reflexión final, y retomando aquella con la que empezábamos el artículo, estamos en un momento de boom de nuevas dietas, fórmulas y métodos para alimentarse, según el objetivo que se persiga (ganar salud, frenar el envejecimiento, perder peso…). El Smartfood es una más de estas tendencias y, como con el resto, ante cualquier duda, y antes de llevar a cabo un cambio en los hábitos de alimentación, es conveniente consultar siempre con un nutricionista.

Isabel Lopez

Artículo de Isabel López

Dietista nutricionista, experta en prevención de la obesidad.

Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética. Postgrado en Nutrición y Obesidad. Actualmente forma parte del equipo de nutrición de Advance-Medical (Teladoc Health).

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