Dieta para la candidiasis

Una dieta con restricción de azúcares y ultraprocesados, junto al tratamiento, mejora los síntomas de candidiasis vaginal.

Dieta para la candidiasis

La candidiasis es una infección causada por el hongo tipo cándida, una levadura que se encuentra de manera natural, tanto en el medio ambiente, como en los animales y en nosotros, los humanos. Los casos más habituales son producidos por Candida albicans, una especie que vive en la cavidad oral, en el tracto gastrointestinal y en la vagina.

¿Cuándo se produce la candidiasis?

Las infecciones por cándida son oportunistas, es decir se producen cuando se rompe el equilibrio entre el poder patógeno del hongo y los mecanismos del sistema inmunitario del organismo, ya sea derivado de una enfermedad o bien cuando se toman antibióticos que alteran la flora microbiana normal, en ese momento es cuando la cándida aprovecha y “gana terreno” a las bacterias habituales de nuestra flora.

El cambio climático cala cada vez más hondo en la conciencia de toda la sociedad. Y es que ya no es algo de lo que sólo oímos hablar, sino que estamos siendo testigos y viviendo en primera persona los efectos que tiene en el medio ambiente, tales como fenómenos atmosféricos extremos, inundaciones, sequía, y olas de calor.

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¿Qué tipo de candidiasis son las más habituales?

Aunque existe riesgo de sufrir candidiasis en boca, intestinos y vagina, la más frecuente es esta última. Se estima que tres de cada cuatro mujeres sufrirán candidiasis vaginal en algún momento en la vida.

Tratamiento de la candidiasis

El tratamiento siempre es farmacológico, se utilizan fármacos antimicóticos, es decir, aquellos específicos para eliminar los hongos, pueden ser administrados vía oral, pomadas u óvulos.

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Dieta para la candidiasis

Probióticos

La recomendación que cuenta con mayor apoyo científico es, en una dieta para la candidiasis, tomar probióticos, pues su consumo puede ser positivo para disminuir la reaparición de la candidiasis. Las cepas más utilizadas a nivel oral serían: Lactobacillus acidophillus, Lactobacillus rhamnosum, Bifidobacterium longum, Bifidobacterium bifidum, Saccharomyces boulardi, Saccharomyces thermophilus. En especial el Lactobacillus acidophillus, que se puede encontrar en yogures o como suplemento probiótico.

Los probióticos ayudan a recuperar el equilibrio de la flora intestinal y, por lo tanto, el correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo y vaginal.

Recomendaciones de dieta para la candidiasis

Pese a no existir evidencia científica ni se ha demostrado eficacia terapéutica, algunos ginecólogos dicen observan en la práctica clínica que siguiendo una dieta con restricción de azúcares junto al tratamiento convencional, mejora la sintomatología de la candidiasis vaginal y aconsejan eliminar:

  • Alimentos ricos en levaduras: evitar los alimentos elaborados con levadura (pan, pizzas y artículos de bollería), bebidas con levadura (cerveza, sidra, vino…), quesos con moho (tipo Camembert, Roquefort, Brie, Gorgonzola, Cabrales...), natas fermentadas, frutas deshidratadas, hongos y setas. Así como comidas y bebidas fermentadas (vinagre, cerveza de jengibre, salsa de soja, tofu, miso, tempeh, té negro y rojo).
  • Alimentos ricos en azúcares: los azúcares, sobre todo los denominados “azúcares simples”, fomentan el crecimiento de hongos y, por tanto, deben evitarse. Se encuentran en alimentos como azúcar blanco o moreno, chocolates, dulces, galletas, bebidas azucaradas, zumos de frutas envasados, pasteles, mermelada, miel, helados….
  • Alcohol: se trata de un azúcar fermentado y por tanto debe evitarse.

Cabe recordar que este tipo de dietas no cuentan con respaldo científico y se necesitan más estudios para poder realizar afirmaciones concluyentes, pese a ello tratándose de una restricción temporal pueden resultar una alternativa para caso extremos muy recurrentes, pues no comportará ningún riesgo seguir este tipo de dieta siempre que no se eliminen de manera total las frutas de la dieta.

También es importante insistir en que seguir una dieta equilibrada y saludable, rica en antioxidantes y nutrientes que participan en el proceso inmunológico (vitamina C, vitamina A, vitamina D, folatos, selenio, hierro, cobre, zinc, omega 3...) como la dieta mediterránea, permite tener un buen estado de salud que junto al tratamiento farmacológico y los probióticos son la solución que cuenta con mayor evidencia científica.

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