Dieta anti-retención de líquidos

Te enseñamos trucos para que no tengas retención de líquidos. Aprende a comer para evitarlo.

La retención de líquidos se produce cuando, por algún motivo, el cuerpo no puede mantener el equilibrio hídrico, provocando su acumulación. Ésta se manifiesta con hinchazón y aumento de volumen, que se hace muy visible sobre todo a nivel de a nivel de las piernas. Es frecuente en toda la población aunque afecta más a las mujeres.

 

El origen puede ser variado: el exceso de peso, los cambios hormonales que se producen en determinadas etapas de la vida como en el embarazo o la menopausia...  son  causas que producen a veces retención de líquidos. Pero, además, con la edad se produce pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos y una menor capacidad de los riñones y el hígado para eliminar las sustancias de desecho, lo que favorece asimismo su acumulación. El estilo de vida es también un factor determinante en la aparición de la retención de líquidos, pues no olvidemos que el sedentarismo y los trabajos que obligan a estar la mayor parte del tiempo de pie o sentados pueden dificultar la circulación y favorecer la retención de líquidos y el aumento de peso. Otras causas son las relacionadas con el consumo de ciertos fármacos (anticonceptivos, antiinflamatorios) o con afecciones como la insuficiencia cardíaca, problemas renales o hepáticos, o algunas infecciones o problemas genéticos que pueden provocar alteraciones en los vasos linfáticos y el correcto transporte de la linfa y los líquidos sobrantes.

 

La alimentación es un complemento importante, y pequeños cambios en la dieta diaria pueden contribuir favorablemente a la merma y la prevención del problema de la retención de líquidos. Pero, ¿cuáles son los alimentos o nutrientes que debemos tener en cuenta?:

 

  • Seguir una dieta equilibrada, controlando debidamente la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas, por su rapidez a acumularse en el tejido graso, así como los azúcares simples, de absorción rápida (alimentos y bebidas azucaradas, pasteles, chucherías, azúcar,...), para no favorecer el aumento de colesterol y triglicéridos en sangre,  puesto que contribuyen a que la sangre sea menos líquida y fluya más lentamente. Este aspecto, sumado al sedentarismo, afecta doblemente a la microcirculación venosa y linfática, promoviendo la retención de líquidos.

 

  • El potasio es un mineral que, junto con el sodio, mantiene el equilibrio hídrico del organismo. Estos tres componentes, llamados electrolitos, son necesarios para controlar la presión de la sangre, mantener el ritmo cardíaco y transportar los nutrientes a las células. Un exceso de sodio en la dieta rompe este equilibrio y favorece la retención de líquidos, por tanto hay que controlar la cantidad de sal que se adiciona a los platos, así como evitar los alimentos que ya la llevan integrada como anchoas, quesos, conservas, embutidos, aceitunas, caldos preparados, etc. Por otro lado, conviene tener en cuenta el potasio, que ayuda a contrarrestar los niveles de sodio y restaurar el equilibrio favoreciendo la eliminación de líquidos. Los alimentos con un importante contenido en potasio son: verduras y hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, patatas, frutas desecadas y frutos secos.

 

- Fresa, piña y papaya: frutas que además de destacar por su contenido en fibra, y ser buenas fuentes de vitamina C, contienen sales de potasio, que son las que le confieren la capacidad diurética.

- Apio: gracias a sus componentes favorece la eliminación de agua y de sustancias tóxicas por la orina.

- Espárrago y alcachofa: vegetales que entre otras muchas cualidades tienen la capacidad de favorecer la diuresis por su contenido en sales potásicas.

 

 

  • Beber agua para mantener la correcta hidratación del cuerpo y favorecer la eliminación de los residuos del metabolismo de las células. Aunque parezca una discordancia,