Conservación de los alimentos

Al llegar a casa después de hacer la compra y ordenar los alimentos, ¿lo hacemos de la manera correcta para conservarlos durante más tiempo y manteniendo todas sus propiedades?. Descubre cuales es la forma correcta de conservarlos y disfrutarlos después.

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Para todos los alimentos, son necesarias unas determinadas precauciones para mantenerlos en perfectas condiciones mientras los transportamos y antes de ser consumidos.

La cantidad de agua del alimento y su conservación

En general, cuanto mayor sea el contenido en nutrientes y en agua, mejor medio de cultivo será el alimento para que se desarrollen en él los microorganismos que lo deterioran. Así, el pescado, la carne, los lácteos o los huevos, que tienen muchos nutrientes y una cantidad de agua entre el 60 y el 80 %, son los alimentos que antes se alteran.
Por el contrario, las pastas, los frutos secos o las legumbres, sin apenas contenido en agua, o las mermeladas, que tienen una elevada proporción de azúcar, requieren menos cuidados a la hora de conservarlos, ya que en ellos los microorganismos se desarrollan mal. Lo mismo ocurre con los que tienen mucha grasa o mucha sal, medios hostiles que impiden o retrasan el desarrollo de los microorganismos que los deterioran.
Para conservar los alimentos, podemos emplear distintas formas. Hay algunos que necesitan calor, otros frío, a otros no les puede dar la luz y otros que tienen que estar sin oxígeno o sin humedad. Pero todas ellas con un objetivo: que se encuentre en perfectas condiciones cuando sea consumido.

Existen diferentes maneras para conservar los alimentos. La que hacemos habitualmente en casa es la conservación en frío, ya sea mediante la refrigeración o la congelación.

Alimentos y conservación

Aunque conservemos los alimentos en la nevera o el congelador,  existen diferentes matices dependiendo del alimento a conservar. 

  • El pescado. En el caso de que lo compremos fresco, es aconsejable que se consuma en el  mismo día o  al día siguiente. Para su conservación óptima, mantener en el frigorífico siempre bien limpio y en un recipiente cerrado para evitar la transmisión de olores a otros alimentos. 
  • La carne. Se conservará en el frigorífico durante una semana. en el caso de que se trate de carne picada, se aconseja consumirla en el mismo día o al día siguiente a no ser que sea que esté congelada, en este caso se podrá consumir posteriormente. Aunque no son carne propiamente dicho, los embutidos se conservarán de diferente manera dependiendo de su presentación. Si son embutidos enteros, los podremos conservar fuera de la nevara, en cambio si la presentación es en lonchas o troceado, deberemos guardarlos en el frigorífico.
  • Lácteos. Este tipo de alimento se conservará siempre dentro del frigorífico y en el caso de la leche su consumo dependerá de su tratamiento. si hablamos de leche de día pasteurizada, su consumo se recomienda que se haga dentro de las 48 horas siguientes a su apertura, en el caso de leche esterilizada, se puede conservar durante meses pero una vez abierto el envase, se recomienda su consumo lo antes posible.
  • Verduras y hortalizas. El frigorífico deberá ser el lugar de conservación y su consumo, para asegurarnos de que nos aportan todas sus propiedades, se hará lo antes posible.
  • legumbres. Fuera de la nevera y pueden conservarse durante mucho tiempo. Lo único a tener en cuenta en este tipo de alimentos es que cuanto más tiempo las tengas almacenadas, más tiempo de cocción necesitarán.
  • Fruta. Dependiendo del calor y grado de maduración deberán conservarse en el frigorífico. Un consejo para consumirlas en perfecto estado es comprar las frutas que podemos consumir en los 3 próximos días.
  • Huevos. Dentro de la nevera y con la punta hacía abajo para evitar que la yema este en contacto con la cáscara. Su consumo debería hacerse antes de los 15 días.