Cómo congelar los alimentos

El uso de la congelación está muy extendido en nuestros hogares ya que es un sistema de conservación de los alimentos magnífico: poco invasivo, hay pocas pérdidas de nutrientes, permite consumir alimentos de temporada fuera de estación... No obstante, si no se hace de forma adecuada puede comportar riesgos alimentarios como una toxiinfección alimentaria.

Para que el congelado se lleve a cabo correctamente es imprescindible tener en cuenta los siguientes principios básicos:

  • Comprar alimentos muy frescos y de buena calidad.
  • En principio, todos los alimentos crudos pueden congelarse. Pero antes hay que retirar las partes que no sean comestibles. Las verduras se tienen que escaldar previamente y, en el caso de las frutas, se congelan una vez cocidas o crudas si se quieren consumir posteriormente como ingrediente de un sorbete o batido.
  • La congelación tiene que ser lo más rápida posible para minimizar riesgos y evitar la formación de cristales de hielo de mayor tamaño que dañan la textura y las propiedades organolépticas.
  • La congelación se realizará mejor si no se congelan muchos productos a la vez.
  • Antes de congelar un plato cocinado, hay que dejarlo enfriar pero no más de una hora, y congelarlo en recipientes tapados inmediatamente.
  • Los recipientes deben ser herméticos o envoltorios específicos (bolsas, films...) para prevenir posibles contaminaciones y evitar pérdidas de líquido.
  • Al congelar líquidos no hay que llenar los recipientes al máximo, sino dejar un cierto espacio ya que los líquidos se dilatan.
  • Lo ideal es congelar los productos por raciones además de anotar en el envase la fecha de congelación y el nombre del alimento.
  • Separar en distintos cajones del congelador los productos crudos de los cocinados.
  • Es importante mantener el congelador en buen estado y limpiarlo periódicamente para que no se forme la escarcha que entorpece su funcionamiento.
  • En general, se recomienda que los alimentos no estén más de tres meses congelados.
  • Se aconseja que la temperatura del congelador no sobrepase los 18ºC bajo cero.

A tener en cuenta...

La congelación no mata a las bacterias patógenas, sólo detiene su crecimiento y proliferación. Las enzimas (sustancias que degradan los alimentos) tampoco se inactivan en este proceso, simplemente se detiene o enlentece su actividad. Una vez a temperatura ambiente, los mircoorganismos empiezan a multiplicarse rápidamente y el deterioro del alimento vuelve a reactivarse.

Equipo Nutrición Advance Medical