Comer sano... sin pasarse

Nadie pone en duda que una alimentación equilibrada y saludable es uno de los pilares de la salud. El problema, como en casi todo, empieza cuando las cosas se llevan al extremo. Cuando comer sano pasa de ser un hábito a una verdadera obsesión, estamos ante un trastorno de la alimentación denominado ortorexia.

Consiste, ni más ni men, en un control exhaustivo y estricto de los componentes de los alimentos, hasta el punto de que llega a limitar mucho la alimentación de quien la sufre (suelen restringir la carne, los huevos, las grasas o los azúcares de su dieta), con las consecuentes carencias nutricionales, y a ocupar en exceso su mente, hasta el punto de que piensan en lo que van a comer o les angustia comer en un restaurante si no lo conocen.

Por tanto, comer sano es un buen hábito siempre que se sigan las pautas de una dieta saludable como la mediterránea, en la que la variedad de alimentos asegura el aporte de nutrientes necesarios cada día para mantenernos sanos y en forma. Cuando llega a obsesionar y a condicionarnos se convierte en un trastorno obsesivo, la ortorexia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta al 28% de la población, en su mayoría mujeres, y se estima que irá en aumento, por lo que es importante ponerle freno.