Cheat meal, un respiro en la dieta

El término anglosajón “cheat meal” significa “comida trampa” y se utiliza para designar aquella comida (o cena) que está fuera de las directrices de un plan alimentario específico o de una dieta de adelgazamiento.

Cheat-meal

La práctica de las cheat meal se ha popularizado entre las personas que realizan cualquier estrategia de alimentación dirigida a la pérdida de peso ya que los cheat meals (o “cheat days” si se lleva a cabo durante un día) se pueden aplicar tanto si se sigue una dieta hipocalórica equilibrada como una dieta baja en hidratos, un ayuno intermitente o una dieta cetogénica, por poner algunos ejemplos.

¿Para qué se sirven?

El hecho de realizar pequeñas “pausas” en una dieta específica se justifica, teóricamente, en base a que nuestro organismo tiene unos sistemas de regulación ante la privación calórica y realiza adaptaciones que provocan una disminución de nuestro metabolismo y, por tanto, cierta resistencia a perder peso cuando el plan alimentario es muy estricto y llevamos mucho tiempo con él. Por eso, los cheat meals se diseñaron principalmente para “engañar” nuestro metabolismo aumentando en cierta frecuencia el valor calórico de alguna comida y para hacer más llevadero el sacrificio que comporta un plan de adelgazamiento. Sin embargo, los pocos estudios que se han realizado al respecto de cómo influyen los cheat meals en nuestro gasto energético basal no son concluyentes ni determinantes ya que algunos indican que esta estrategia puede ser efectiva para mantener la adherencia a una dieta, pero sólo a corto plazo.

El yodo es un mineral que únicamente encontramos en nuestra dieta, por lo tanto, incluir alimentos con yodo nos ayudará a tener unos niveles óptimos y por consiguiente, tener un aporte necesario para las hormonas tiroideas.

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Riesgos de los cheat meals

El planteamiento de realizar estas “comidas trampa” puede tener un componente psicológico para seguir motivado con la dieta ya que se trata de una “licencia” alimentaria que también sirve para mejorar nuestras interacciones sociales y nuestra relación con la comida. Sin embargo, en el momento en que estos placeres esporádicos acarrean ciertos sentimientos de culpa debido a una pérdida de control durante su ingesta, se pueden desarrollar patrones alimentarios similares a los que se presentan en determinados trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, etc.) donde se alternan ciclos de restricciones alimentarias muy estrictas con períodos de ingestas desmesuradas de alimentos hipercalóricos.

Por lo tanto, la necesidad psicológica de realizar estos cheat meals dependerá proporcionalmente de la severidad del plan dietético que estemos llevando a cabo: a mayor restricción, mayor será la frecuencia y necesidad de “saltarse la dieta”. Si, por el contrario, el cheat meal se realiza coincidiendo con una celebración social y en el marco de un patrón alimentario que no conlleve grandes sacrificios y adaptado a tus necesidades, no habrá riesgo de perder el control en esta ingesta ni de caer en un bucle “restricción – compensación” peligroso tanto para la salud física como para la salud mental. De ahí la importancia de conocer el contexto de cada individuo y su relación con la comida antes de prescribir una pauta dietética que incluya este tipo de estrategias de compensación.

¿Cómo plantear un cheat meal de forma equilibrada?

Una vez estamos seguros de que nuestro patrón dietético habitual es saludable, factible, realista y que no comporta pasar hambre, podemos plantearnos el hecho de realizar estos cheat meals en ciertas ocasiones (una vez a la semana, por ejemplo) sin la necesidad de perder el control durante su ingesta. No obstante, a continuación, citamos algunos consejos acerca de cómo llevarlos a cabo sin que ello comporte un desequilibrio en nuestro objetivo final:

  • Opta por realizar un cheat meal coincidiendo con comidas o cenas en un contexto social: esto nos permitirá reforzar el componente placentero de comer en compañía.
  • Acompaña tu cheat meal de un entrante menos calórico: no es lo mismo tomar una hamburguesa doble con patatas fritas que la misma hamburguesa con una ensalada de entrante. Esto hará que disminuya, en mayor o menor grado, nuestro apetito antes de comer la hamburguesa y conllevará una ingesta calórica total mucho menor que la primera opción.
  • Come lo que te apetezca controlando las raciones: entendemos que en un cheat meal uno tiende a elegir los platos más hiperpalatables (pizzas, guisos, fritos, etc.). Sin embargo, ante esta respectiva lo más sensato es disminuir las raciones o compartir pequeñas raciones de estos platos para poder saborear una mayor variedad. En relación con este aspecto, cabe destacar que, si nuestra dieta habitual está bien planificada y es satisfactoria, ya no tendremos la necesidad de ingerir grandes cantidades de alimentos y, en caso de hacerlo, es probable que nos sintamos demasiado llenos y con malestar al cabo de unas horas.
  • Intenta comer tu cheat meal con plena consciencia, saboreándolo y masticándolo lentamente. Esto hará que te sientas más satisfecho y saciado que si lo realizas con la mente distraída o mirando televisión, móvil, tablet o cualquier otro dispositivo.
  • No te peses al día siguiente: de la misma forma que uno no adelgaza de un día para otro, una ingesta “libre” no debería ser un factor desencadenante para ganar peso al día siguiente. Existen muchos factores que condicionan nuestro peso (retención de líquidos, dormir mal, ciclos hormonales, estrés…) por lo que, para evitar remordimientos lo idea es pesarse un día a la semana, independientemente de si se ha hecho o no un cheat meal, y ver la evolución desde una perspectiva de mejora de hábitos alimentarios.

alimentacion equilibrada

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