Alimentación por carretera

Cuando viajamos en coche debemos cuidar nuestra alimentación ya que la conducción es una actividad física que conlleva un gasto energético. Además, una alimentación inadecuada puede generar fatiga, pesadez y somnolencia, reduciendo los reflejos y la capacidad de atención, incrementando el riesgo de sufrir accidentes.
Algunas recomendaciones sobre conducción y alimentación son:

  • En viajes largos realizar descansos durante los que se coma algo ligero, se tome una bebida para evitar la deshidratación y se realice un ejercicio suave.
    En viajes cortos adaptarse a las diferentes comidas que acostumbramos a realizar. Como norma, es recomendable pararse cada 2 horas y realizar un descanso de al menos 10 minutos.
  • Debemos comer varias veces al día, evitando largas horas de ayuno. Según nuestros hábitos alimentarios la distribución diaria de los alimentos es de 4 ó 5 comidas distribuyendo el total de energía en: 25% desayuno, 30% comida, 15% merienda y 30% cena; ó 20% en desayuno, 10-15% a media mañana, 25-30% comida, 10-15% merienda y 25% cena.
  • Las comidas no deben ser muy pesadas (alimentos copiosos o condimentados), ya que se produce una disminución de la capacidad de atención y somnolencia en las horas posteriores, debido a una digestión pesada y por tanto las posibilidades de cometer algún error o imprudencia se incrementan. Así, por ejemplo, los bocadillos, ensaladas, carnes y pescados a la plancha, frutas o frutos secos, pueden ser opciones ligeras y adecuadas. En cualquier caso, después de realizar una comida completa sería necesario descansar unos 15-20 minutos antes de empezar a conducir.
  • Nunca se debe iniciar la conducción en ayunas, se debe realizar un desayuno completo, que incluya distintos grupos de alimentos. Algunos estudios relacionan la omisión del desayuno con una disminución de la atención y un menor rendimiento que conllevaría un aumento del riesgo durante la conducción por una disminución de la respuesta.