Alimentación infantil por etapas

La alimentación infantil juega un papel clave en la salud del adulto. Va a influir en un adecuado crecimiento del niño/a y en los hábitos saludables.

Miniatura

Cada vez se sabe más sobre cómo afecta la alimentación infantil a nuestra salud futura, y a trastornos que hasta no hace mucho eran exclusivos de los adultos y que ahora ya empiezan a darse entre los pequeños, hasta alcanzar incluso dimensiones de epidemia, como es el caso de la obesidad. Por ello es importante conocer los diferentes tipos de alimentación que necesitan los niños según la etapa en la que se encuentran:

Alimentación infantil del lactante exclusivo: de 0 a 6 meses

En la primera etapa de la vida, los bebés deben alimentarse exclusivamente de leche materna, o en su defecto de leche de fórmula. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) el mensaje es claro: “el examen de los datos científicos ha revelado que, a nivel poblacional, la lactancia materna exclusiva durante seis meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes”. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria nos dice que “la leche humana es el alimento de elección durante los seis meses de vida para todos los niños”. La leche cubre todas las necesidades nutricionales del bebé. Para los niños alimentados con leche de fórmula o lactancia mixta algunos pediatras pueden recomendar iniciar la alimentación complementaria a los cinco meses, aunque no es necesario, teniendo en cuenta que será a los seis meses cuando el intestino del bebé estará realmente preparado para digerir los alimentos de manera natural. Por tanto, no resulta necesario hacerlo, sino que dependerá del propio bebé, su desarrollo psicomotor o su interés por probar nuevos sabores… Si dudáis, preguntad a vuestro equipo pediátrico, pero no olvidéis que la OMS no lo recomienda aun tratándose de leche de fórmula.

Alimentación infantil de los 6 meses a los 2-3 años

Una vez alcanzados los seis meses el bebé necesita mayores cantidades de nutrientes específicos como hierro, calcio y vitamina D, por ello es necesario complementar su alimentación con otros alimentos, sin olvidar que en los primeros años de vida los bebés aprenden a masticar, manipular, oler, saborear… La alimentación complementaria debe ser precisamente eso, complementaria, la leche seguirá siendo la base de la alimentación de los pequeños hasta el año de edad. Se aconseja que al menos tomen entre 400-500 ml de leche al día. 

Pueden ofrecerse muchísimos alimentos: cereales como el arroz, el pan, la pasta…, frutas y hortalizas, legumbres, huevo, carnes y pescados, aceite de oliva, frutos secos triturados o molidos… Puede consumirse casi todo, aunque deben tenerse en cuenta algunas excepciones que deberán evitarse hasta más adelante. Por ejemplo, los alimentos con riesgo al atragantamiento (frutos secos enteros, uva entera, zanahoria entera...), leche de vaca, yogures o queso (la leche de vaca no deberá ofrecerse hasta el año, los yogures y el queso fresco pueden iniciarse alrededor de los 9-10 meses en pequeñas), alimentos que les pueden provocar toxicidad (pescado azul de gran tamaño, miel, acelgas, espinacas...), alimentos superfluos como azúcar, miel, cacao y chocolate, edulcorantes, flanes, postres lácteos, galletas, zumos envasados, bollería, embutido…que no deberían ofrecerse antes del año.

Alimentación infantil de los 2-3 años a la adolescencia

La alimentación infantil debería ser casi igual que la del resto de la familia, exceptuando nuevamente aquellos alimentos que, por sus características, pueden provocar atragantamiento o toxicidad. A partir de los tres años, coincidiendo con el inicio del colegio, se acentúa la independencia respecto al adulto para realizar las acciones cotidianas, entre ellas comer solos. Ya no supervisaremos todo lo que comen, por lo que ofrecerle alimentos saludables para llevar a la escuela y verificar que los menús escolares son adecuados serán tareas principales en esta etapa para que sigan alimentándose de manera saludable. Debemos, aún más, mostrar unos adecuados hábitos alimentarios familiares, dar ejemplo,  potenciando los vegetales frente a las carnes y pescados por lo que se trataría de consumir mayoritariamente y a diario frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales, legumbres, aceite de oliva y agua; incluir varias veces a la semana carne blanca, pescado, leche y huevos; realizar un consumo puntual semanal de carne roja; y evitar los productos superfluos, casi todos ellos procesados, como galletas, bollería, comida precocinada, snacks, refrescos, zumos, dulces, etc.

Alimentación infantil en la adolescencia

Frente a los grandes cambios (físicos, sexuales, psicológicos) que se experimentan en esta etapa es especialmente importante prestar atención a la alimentación infantil, ya que aumentan las necesidades de nutrientes y por norma general el apetito. Es difícil determinar una única dieta ideal para todos los adolescentes, ya que las necesidades reales de cada uno son muy variables, según su edad, sexo, práctica de ejercicio, cambios en la pubertad… y porque no hay una única dieta válida. Lo que debe prevalecer es una adecuada alimentación instaurada desde la infancia. Además, en esta etapa deberán tenerse en cuenta los factores externos de gran influencia, que se reflejarán en su alimentación. Suele haber un incremento de la preocupación por la imagen corporal, pueden pasarse horas sin comer o por el contrario comer grandes cantidades de productos insanos como bebidas azucaradas, snacks, chucherías, precocinados, etc.; iniciación del consumo de alcohol...  

Dedicaremos un artículo especial a cada etapa para explicar detalladamente cómo podemos ayudar con la alimentación de nuestros hijos, pero lo más importante y que no debemos olvidar es que nuestra función como padres no debería limitarse a alimentarlos, sino a enseñarles a hacerlo de manera saludable, pues unos correctos hábitos adquiridos en la edad infantil perdurarán en la edad adulta y reducirán el riesgo de desarrollar enfermedades tanto en la infancia como en el futuro.

Mónica Carreira - Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Máster en nutrición pediátrica

 

Comentarios