Ahorrar no tiene porqué estar reñido con disfrutar de la comida

Ahorrar no es precisamente divertido, y menos aún cuando se trata de comida, pero con poco presupuesto es posible no renunciar al placer de cocinar ni de disfrutar de la comida. Algunos consejos que os proponemos:

Comprar en grande

Congelar los productos frescos y almacenar las legumbres, conservas, patatas y todo lo que se pueda guardar. Los packs familiares y las ofertas de ahorro a menudo salen más a cuenta.

Comprar después de haber comido

Comprando con el estómago lleno se evitan tentaciones.

Comparar precios

Guardar las facturas y estudiar con calma los precios.

Marcas blancas, un buen recurso

Son más baratas y, casi siempre, de buena calidad.

Si es de temporada, más ahorro

Los productos frescos de temporada siempre son más baratos. Como las fresas en mayo y junio, las naranjas en otoño e invierno, el calabacín y el pimiento en verano...

Cocinar según las ofertas

Hay muchas ofertas del día o de la semana, ¡Se pueden aprovechar para hacer el menú!

Cocinar ahorrando energía

Para cocer la pasta, poner agua en una cacerola hasta que hierva. Al añadir la pasta apagar el fuego y poner la tapa. Si se espera el tiempo de cocción habitual? ¡se cuece igual! Y también funciona con las verduras, así que además de ahorrar energía, se aprovechan mejor sus nutrientes.

Cocinar en casa

Es mucho más económico que comprar platos elaborados.

Cocinar menos carne

Combinar legumbres (lentejas, garbanzos?) y cereales (sémola, arroz...). Además de ahorrar, será más saludable.

Planificar los menús semanales

Así se ajusta la compra y se evitan productos innecesarios.